Aragón impulsa un ecosistema de innovación en salud a través del proyecto europeo UNITE

Conseguir que una tecnología desarrollada en un laboratorio termine mejorando la atención de un paciente requiere mucho más que una buena idea. Hace falta conectar a profesionales sanitarios, investigadores, empresas, centros tecnológicos y administraciones. Ese es precisamente uno de los objetivos con los que Aragón refuerza su participación en UNITE European Digital Health Valleys, una iniciativa europea destinada a impulsar la innovación en salud digital.

El Instituto Aragonés de Ciencias de la Salud (IACS) acogió el 11 de septiembre una jornada de trabajo que reunió a representantes del sistema sanitario, universidades, centros de investigación, empresas y otros agentes vinculados a la innovación en Aragón. El encuentro supone un nuevo paso para consolidar un ecosistema regional capaz de transformar necesidades sanitarias reales en proyectos y soluciones innovadoras.

¿Qué es el proyecto europeo UNITE?

UNITE busca construir un ecosistema europeo de innovación en salud digital conectado entre regiones, facilitando que el conocimiento, las tecnologías y las soluciones desarrolladas en un territorio puedan probarse, compartirse y escalarse en otros.

El proyecto comenzó en septiembre de 2024 y se extenderá hasta agosto de 2028. Según la ficha oficial de la Comisión Europea, cuenta con un coste total de 19,6 millones de euros, de los que aproximadamente 9,8 millones proceden de financiación de la Unión Europea.

Su planteamiento responde a algunos de los grandes retos sanitarios europeos: el envejecimiento de la población, la necesidad de hacer más sostenibles los sistemas sanitarios, las desigualdades territoriales en el acceso a determinados servicios y la incorporación responsable de nuevas tecnologías.

Aragón quiere conectar sanidad, ciencia, tecnología y empresa

En Aragón, la participación está coordinada por la Dirección General de Industria, Competitividad, Innovación y Transformación Digital Empresarial y el IACS, junto a AREX, ARAHEALTH e ITA.

A su alrededor se pretende movilizar una red más amplia formada por hospitales, universidades, centros tecnológicos, grupos de investigación y empresas.

La finalidad no es simplemente reunir a estos agentes, sino lograr que colaboren desde las primeras fases: identificar necesidades del sistema sanitario, encontrar capacidades científicas y tecnológicas capaces de responder a ellas y desarrollar proyectos que puedan posteriormente probarse en condiciones reales.

Esta conexión entre conocimiento y aplicación práctica es uno de los grandes retos de la I+D+i. Aragón ya está reforzando esta área mediante iniciativas destinadas a impulsar la transferencia científica y acercar los resultados de investigación al tejido productivo.

Inteligencia artificial, datos y medicina personalizada

Aragón parte además con capacidades consolidadas en varias de las áreas que están transformando la medicina.

Entre ellas se encuentran la inteligencia artificial aplicada a la salud, el análisis de datos sanitarios, la modelización predictiva, la monitorización remota de pacientes, el envejecimiento saludable y la medicina personalizada.

Son ámbitos en los que ya existen proyectos aragoneses. Por ejemplo, la Comunidad está desarrollando nuevas infraestructuras para avanzar en medicina personalizada mediante secuenciación genética.

UNITE pretende que capacidades como estas puedan conectarse más fácilmente con necesidades concretas de hospitales y pacientes y, al mismo tiempo, con socios de otras regiones europeas.

El propio proyecto identifica para Aragón desafíos especialmente relevantes, como el envejecimiento de la población, la dispersión territorial y el acceso a servicios sanitarios en zonas rurales. Tecnologías como la telemedicina, la monitorización remota o las herramientas basadas en datos podrían desempeñar un papel importante para responder a estos retos.

Del proyecto piloto a su aplicación real

Otro de los objetivos de UNITE es facilitar que las innovaciones no se queden únicamente en una fase experimental.

En Aragón se prevé crear un catálogo regional de capacidades tecnológicas y de innovación en salud, organizar grupos de trabajo, desarrollar proyectos piloto y fomentar la participación en convocatorias europeas.

La compra pública de innovación será igualmente una herramienta relevante para favorecer que determinadas soluciones puedan probarse y adoptarse dentro del sistema sanitario. Aragón Investiga ya ha abordado el papel de este instrumento en el Congreso de Compra Pública de Innovación en Salud.

Una convocatoria europea abierta a proyectos de salud digital

La puesta en marcha del ecosistema aragonés coincide además con la segunda convocatoria abierta de UNITE, lanzada el 10 de septiembre de 2026.

La convocatoria moviliza 6 millones de euros para apoyar proyectos de innovación interregional en salud digital. Las propuestas pueden recibir hasta un millón de euros por proyecto y deberán desarrollarse mediante consorcios formados por organizaciones de distintas regiones participantes. Aragón se encuentra entre los territorios elegibles. El plazo de presentación finaliza el 10 de diciembre de 2026.

Los proyectos se centrarán principalmente en dos desafíos: utilizar tecnologías deep tech para mejorar la igualdad en el acceso a la salud y desarrollar innovaciones digitales que ayuden a afrontar la falta de profesionales y la presión sobre los sistemas sanitarios.

UNITE ofrece así a Aragón una oportunidad para conectar mejor las capacidades científicas y tecnológicas que ya existen en la Comunidad y convertirlas en proyectos colaborativos con posibilidades de aplicación real. El objetivo final es que la innovación no se quede únicamente en el laboratorio, sino que pueda avanzar hasta mejorar la atención sanitaria y la calidad de vida de las personas.

Fuentes oficiales: Aragón HoyComisión Europea – CORDISEuropean Innovation Council and SMEs Executive Agency (EISMEA)proyecto oficial UNITE European Digital Health Valleys.

CyberEscape: la Universidad de Zaragoza impulsa nuevas formas de enseñar IA y ciberseguridad en las aulas

La inteligencia artificial, la desinformación, los ciberataques o la protección de nuestros datos ya forman parte de la vida cotidiana. Pero ¿cómo se prepara al profesorado para abordar estos retos con adolescentes dentro del aula?

La Universidad de Zaragoza participa en CyberEscape, un proyecto europeo que desarrollará herramientas y recursos educativos para mejorar la formación docente en competencias digitales y promover entre el alumnado una ciudadanía digital más crítica, ética, segura y sostenible.

La iniciativa cuenta con 250.000 euros de financiación del programa Erasmus+, tendrá una duración de 26 meses y reúne a seis instituciones de España, Hungría, Grecia, Polonia y Estonia.

Escape rooms para aprender sobre inteligencia artificial y ciberseguridad

Una de las particularidades de CyberEscape es su apuesta por la gamificación. El proyecto utilizará escape rooms educativas, tanto físicas como digitales, para trabajar cuestiones relacionadas con la inteligencia artificial, la ciberseguridad, la ciudadanía digital y la sostenibilidad tecnológica.

La idea es trasladar estos asuntos a situaciones en las que el alumnado tenga que colaborar, resolver problemas y tomar decisiones, convirtiendo conceptos que pueden resultar abstractos en experiencias de aprendizaje más participativas.

No se trata, por tanto, únicamente de enseñar a utilizar herramientas digitales. El proyecto pone también el foco en comprender sus implicaciones, reconocer sus riesgos y fomentar un uso crítico y responsable de la tecnología.

Esta perspectiva conecta con otras iniciativas desarrolladas en Aragón. La Universidad de Zaragoza, por ejemplo, ya ha incorporado formación en inteligencia artificial para todo el alumnado de nuevo ingreso.

Un programa europeo para formar al profesorado

Uno de los principales resultados de CyberEscape será un Programa Europeo de Capacitación para Docentes compuesto por nueve módulos.

Los materiales proporcionarán estrategias y metodologías para trabajar en las aulas contenidos relacionados con la IA, la ciberseguridad, la ciudadanía y sostenibilidad digitales y otras competencias necesarias para desenvolverse en el entorno tecnológico actual.

Además, el consorcio desarrollará un currículo específico dirigido al alumnado de Educación Secundaria y una plataforma digital que incluirá escape rooms y otros recursos educativos abiertos.

La formación del profesorado en competencias digitales forma parte también de las prioridades de la Unión Europea. El Plan de Acción de Educación Digital 2021-2027 persigue precisamente ayudar a los sistemas educativos europeos a adaptarse a la transformación digital y promover una educación digital de calidad, inclusiva y accesible.

El papel de la Universidad de Zaragoza en CyberEscape

La participación aragonesa se articula a través de la Facultad de Educación de la Universidad de Zaragoza.

Las investigadoras Sara González Yubero y Marta Mauri Medrano lideran científicamente, pedagógicamente y metodológicamente varios paquetes de trabajo. Entre sus responsabilidades están el seguimiento y la evaluación del proyecto, su garantía de calidad y el diseño, pilotaje y validación del programa de formación para docentes.

También participan en el desarrollo del currículo y de los recursos gamificados y en la evaluación de su impacto para comprobar si pueden aplicarse en diferentes sistemas y contextos educativos europeos.

La iniciativa se suma a otras investigaciones de Unizar orientadas a crear herramientas para una educación más crítica, como el desarrollo de materiales pedagógicos para promover la ciudadanía europea crítica e intercultural.

Los materiales se probarán antes de llegar a su versión definitiva

Uno de los puntos relevantes de CyberEscape será precisamente la validación científica de sus recursos educativos.

Los materiales no se darán por definitivos tras su diseño. Serán probados en los centros educativos que forman parte del consorcio para analizar su calidad, eficacia y posibilidades de aplicación en diferentes contextos.

Como parte de este proceso, la Universidad de Zaragoza tiene previsto organizar en octubre de 2026 un Taller Internacional de Pilotaje y Validación en la Facultad de Educación. Investigadores, docentes y representantes del proyecto analizarán conjuntamente los materiales desarrollados antes de consensuar la versión definitiva del programa.

Además, los resultados se publicarán como recursos educativos abiertos, se traducirán a los idiomas de las entidades participantes y se difundirán mediante plataformas educativas europeas.

Prepararse para una sociedad cada vez más digital

CyberEscape parte de una realidad difícil de ignorar: formar ciudadanos digitalmente competentes implica mucho más que saber manejar un ordenador o utilizar una aplicación.

Comprender cómo funciona la inteligencia artificial, identificar posibles riesgos en Internet, proteger la información personal o aprender a valorar críticamente lo que encontramos en la red son competencias cada vez más importantes.

Con este proyecto, la investigación educativa desarrollada desde Aragón se conecta con centros de otros países europeos para buscar nuevas maneras de trasladar estos desafíos al aula, combinando investigación, educación y gamificación.

Fuentes oficiales consultadas: Universidad de Zaragoza —información publicada el 14 de julio de 2026 y documentación institucional sobre The Cyber Escape Project.

Jesús Martínez de la Fuente recibe el Premio Nacional de Investigación Juan de la Cierva

El investigador Jesús Martínez de la Fuente, profesor de Investigación del Consejo Superior de Investigaciones Científicas, ha recibido el Premio Nacional de Investigación Juan de la Cierva 2026 por su trayectoria en la transferencia del conocimiento dentro del ámbito de la nanobiotecnología.

Martínez de la Fuente desarrolla su actividad en el Instituto de Nanociencia y Materiales de Aragón, INMA, un centro mixto del CSIC y la Universidad de Zaragoza. El galardón, concedido por el Ministerio de Ciencia, Innovación y Universidades, reconoce especialmente su capacidad para convertir los resultados científicos en tecnologías con utilidad social y económica.

Nanomateriales para mejorar el diagnóstico y los tratamientos

La actividad investigadora de Jesús Martínez de la Fuente se centra en el diseño de nanomateriales destinados a aplicaciones biomédicas. Su trabajo busca aprovechar las propiedades de materiales extremadamente pequeños para desarrollar nuevas herramientas relacionadas con el diagnóstico y el tratamiento de enfermedades.

Entre sus principales líneas de investigación se encuentra el desarrollo de nanopartículas funcionalizadas. Estas partículas están diseñadas para interactuar de manera controlada con determinados procesos biológicos.

Su equipo también trabaja en nuevas estrategias para dirigir fármacos hacia células concretas y en biosensores basados en nanopartículas capaces de detectar biomoléculas. Estas investigaciones permiten explorar sistemas más precisos para identificar alteraciones biológicas o transportar tratamientos hasta zonas específicas del organismo.

Estas tecnologías todavía deben superar diferentes fases de estudio y validación antes de poder incorporarse a la práctica clínica. Sin embargo, muestran el potencial de la nanobiotecnología para desarrollar herramientas médicas más selectivas y adaptadas a cada necesidad.

En Aragón existen otras líneas que estudian el uso de materiales de tamaño nanométrico en medicina, como la investigación sobre una nueva generación de nanopartículas para tratar el cáncer.

De los resultados científicos a aplicaciones reales

El Premio Nacional de Investigación Juan de la Cierva está dedicado al área de Transferencia del Conocimiento. No reconoce únicamente la producción científica, sino también la capacidad para hacer que los avances obtenidos en el laboratorio lleguen a empresas, instituciones y otros sectores de la sociedad.

En el caso de Martínez de la Fuente, su investigación ha estado acompañada por una intensa colaboración con empresas y por la protección de los resultados obtenidos. Este trabajo facilita que una tecnología científica pueda avanzar hacia nuevas aplicaciones, productos o servicios.

La transferencia es una fase fundamental dentro del sistema de I+D+i. Un descubrimiento puede tener un gran valor científico, pero para transformarse en una solución útil necesita superar otros pasos: proteger el conocimiento, encontrar socios, adaptar la tecnología y comprobar su funcionamiento fuera del laboratorio.

Aragón Investiga recoge información sobre los agentes de transferencia que ayudan a conectar el conocimiento generado en universidades y centros científicos con el tejido productivo.

Una trayectoria ligada al INMA

Jesús Martínez de la Fuente es fundador del grupo de investigación BIONANOSURF del INMA. Desde este equipo se desarrollan materiales y superficies funcionales orientados, entre otras aplicaciones, al ámbito biomédico.

Premio Juan de la Cierva nanobiotecnología transferencia del conocimiento INMA Aragón

Jesús Martínez de la Fuente investigador INMA – Imagen heraldo.es

El investigador ha combinado durante su trayectoria la investigación de frontera con la búsqueda de aplicaciones reales. Precisamente, el jurado ha destacado su contribución al desarrollo de la nanobiotecnología y su capacidad para trasladar resultados científicos hacia soluciones con impacto social y económico.

El reconocimiento también pone en valor el modelo del Instituto de Nanociencia y Materiales de Aragón. El centro reúne a personal investigador del CSIC y de la Universidad de Zaragoza y trabaja en ámbitos como la salud, la energía y las tecnologías avanzadas.

El INMA cuenta además con la acreditación de Centro de Excelencia Severo Ochoa, un distintivo concedido a centros que destacan por la calidad y el impacto internacional de su investigación. Aragón Investiga ya informó sobre la concesión de esta acreditación al INMA.

Uno de los principales reconocimientos científicos de España

Los Premios Nacionales de Investigación reconocen a investigadores e investigadoras con una trayectoria científica de excelencia y una contribución relevante al avance del conocimiento. En la edición de 2026 se concedieron diez premios nacionales y otros diez destinados a jóvenes investigadores, cada uno dotado con 30.000 euros.

La distinción concedida a Jesús Martínez de la Fuente refuerza la posición de Aragón como territorio de referencia en nanociencia y ciencia de materiales.

Su trayectoria demuestra que la investigación no termina cuando se publica un resultado. El conocimiento científico alcanza todo su potencial cuando puede transferirse, convertirse en innovación y contribuir a resolver problemas reales.

Fuentes: https://inma.unizar-csic.es/ y helado.es

Un joven investigador del I3A, premiado en Japón por sus avances en inteligencia artificial aplicada a la salud

La inteligencia artificial también puede utilizarse para comprender mejor el funcionamiento del cuerpo humano. En esta línea trabaja Lucas Tesán, investigador predoctoral del Instituto de Investigación en Ingeniería de Aragón (I3A) de la Universidad de Zaragoza, que ha recibido uno de los Travel Grant Awards del Congreso Internacional sobre Ingeniería Biomédica Computacional y Matemática CMBE 2026.

El reconocimiento fue entregado en Kobe, Japón, durante uno de los encuentros internacionales de referencia en el uso de herramientas matemáticas y computacionales aplicadas a la ingeniería biomédica. La distinción pone en valor el trabajo de este joven investigador y la proyección internacional de la investigación desarrollada en Aragón.

Inteligencia artificial para crear gemelos digitales

La investigación de Lucas Tesán combina inteligencia artificial, matemáticas y leyes de la física para desarrollar modelos capaces de simular sistemas biológicos complejos.

Uno de sus principales campos de trabajo es la creación de gemelos digitales. Estos modelos virtuales buscan reproducir con precisión la anatomía y el comportamiento de una parte del cuerpo para poder estudiar cómo responde ante distintas situaciones.

Su desarrollo podría facilitar simulaciones más rápidas y precisas sin tener que reproducir cada escenario directamente sobre una persona. Antes de trasladarse a la práctica clínica, estas tecnologías deben superar las correspondientes fases de investigación, comprobación y validación.

En Aragón ya existen otras líneas relacionadas con esta tecnología. Un ejemplo es la creación de gemelos digitales del corazón para simular tratamientos, desarrollada mediante la colaboración entre ingeniería y medicina.

Redes neuronales, física y sistemas biológicos

El trabajo reconocido en Japón se desarrolla en dos ámbitos situados en la frontera entre la inteligencia artificial y la ingeniería biomédica: el aprendizaje profundo topológico y las redes neuronales de grafos.

Tesán también investiga las redes neuronales informadas por la física, conocidas como PINNs. Estos sistemas incorporan leyes físicas dentro del proceso de aprendizaje de la inteligencia artificial, con el objetivo de crear modelos coherentes con el comportamiento real de los fenómenos que simulan.

Sus líneas de investigación incluyen además la simulación en tiempo real, el aprendizaje automático científico y los operadores neuronales. Todas ellas comparten una misma finalidad: desarrollar herramientas computacionales para representar y analizar sistemas físicos complejos.

La combinación entre sensores, modelos matemáticos e inteligencia artificial también está permitiendo estudiar nuevas formas de interpretar el cuerpo. Desde el I3A se ha investigado, por ejemplo, cómo obtener información sobre la actividad cerebral a través de las señales de los músculos.

Una trayectoria formada en la Universidad de Zaragoza

lucas tesan investigador ia salud i3a

Lucas Tesán es ingeniero mecánico y cuenta con un máster en Ingeniería Biomédica, ambas titulaciones obtenidas en la Universidad de Zaragoza.

Actualmente desarrolla su doctorado en el grupo de Mecánica Aplicada y Bioingeniería del I3A, dentro del equipo dirigido por el profesor Elías Cueto. Este grupo trabaja en proyectos relacionados con la modelización computacional, la inteligencia artificial y sus aplicaciones en ingeniería y salud.

También está vinculado a la Cátedra de Inteligencia Artificial y Sostenibilidad, integrada en la Estrategia Nacional de Inteligencia Artificial. Esta línea de trabajo ha recibido recientemente una ayuda Advanced Grant del Consejo Europeo de Investigación para continuar avanzando en sus investigaciones.

Un reconocimiento internacional al talento investigador aragonés

El Congreso Internacional CMBE reúne a personal investigador, profesionales, académicos y estudiantes de posgrado de diferentes países para compartir avances en ingeniería biomédica computacional y matemática.

Lucas Tesán recibió la distinción durante la cena de gala celebrada a finales de junio de 2026. El reconocimiento destaca su trabajo en un ámbito en el que confluyen disciplinas tradicionalmente separadas, como la mecánica, las matemáticas, la informática y la biomedicina.

Su trayectoria muestra también la importancia de apoyar al talento joven y de crear equipos donde perfiles científicos y tecnológicos puedan colaborar. En este tipo de proyectos, la inteligencia artificial no se plantea como un fin en sí misma, sino como una herramienta para estudiar problemas complejos y desarrollar nuevas soluciones.

La distinción recibida en Japón refuerza así la presencia internacional del I3A y demuestra que desde la Universidad de Zaragoza se está contribuyendo a algunas de las líneas más avanzadas de la inteligencia artificial aplicada a la salud.

Fuente principal: Universidad de Zaragoza, «Un joven investigador del I3A Unizar, premiado en Japón por sus avances en inteligencia artificial aplicada a la salud».

Desde Zaragoza, nuevas claves sobre cómo la microbiota protege el intestino

La microbiota intestinal está formada por millones de microorganismos que viven en nuestro aparato digestivo. Su papel va mucho más allá de la digestión: ayuda a proteger el intestino, participa en el equilibrio de la mucosa y contribuye al buen funcionamiento del organismo.

Una investigación liderada desde la Universidad de Zaragoza ha descubierto una nueva familia de enzimas de la microbiota intestinal que ayudan a mantener ese equilibrio. El hallazgo permite comprender mejor cómo algunas bacterias conviven con el intestino sin dañarlo y cómo interactúan con su capa protectora.

El estudio, publicado en la revista científica Nature Catalysis, abre nuevas vías para investigar la relación entre microbiota, mucosa intestinal y salud.

¿Qué es la microbiota intestinal?

La microbiota intestinal es el conjunto de bacterias, hongos, virus y otros microorganismos que habitan en el intestino. Muchos de ellos cumplen funciones beneficiosas, como participar en la digestión, regular el sistema inmunitario o proteger frente a microorganismos dañinos.

Para que esa relación funcione, debe existir un equilibrio. Cuando la microbiota se altera, también puede verse afectada la barrera intestinal, una estructura clave para evitar que sustancias o patógenos entren en contacto directo con el organismo.

Uno de los elementos fundamentales de esa barrera son las mucinas, unas proteínas presentes en las mucosas que forman una capa protectora en el intestino.

La importancia de las mucinas

Las mucinas humanas actúan como una primera línea de defensa. Recubren la superficie intestinal y ayudan a proteger las células frente a organismos externos.

Sin embargo, algunas bacterias de la microbiota también utilizan estas mucinas como fuente de alimento. Para hacerlo, emplean enzimas capaces de cortarlas de forma precisa. Estas enzimas se conocen como mucinasas y funcionan como pequeñas “tijeras moleculares”.

Cuando este proceso ocurre de forma equilibrada, las bacterias pueden nutrirse sin romper la protección intestinal. Pero si determinados microorganismos utilizan estos mecanismos de forma agresiva, pueden dañar la barrera y facilitar procesos de infección.

El hallazgo realizado desde Zaragoza

El equipo dirigido por Ramón Hurtado-Guerrero, investigador ARAID en el Instituto de Biocomputación y Física de Sistemas Complejos de la Universidad de Zaragoza, ha identificado una nueva familia de mucinasas.

Estas enzimas presentan una estructura y un mecanismo de acción desconocidos hasta ahora. En concreto, el estudio ha permitido describir cómo actúa una mucinasa llamada HC7.

El descubrimiento es importante porque ayuda a entender cómo ciertos microorganismos reconocen y procesan las mucinas. También permite conocer mejor el papel de estas enzimas en la relación entre la microbiota intestinal y la mucosa del intestino.

¿Por qué este avance es importante?

Esta investigación aporta varias claves para comprender mejor la salud intestinal:

  1. Identifica una nueva familia de enzimas implicadas en la degradación de mucinas.
  2. Ayuda a entender cómo la microbiota mantiene su equilibrio con la mucosa intestinal.
  3. Permite estudiar mejor la barrera intestinal, una defensa esencial frente a microorganismos externos.
  4. Abre nuevas vías para investigar patógenos, ya que algunos podrían usar mecanismos similares para colonizar el intestino.
  5. Conecta la biología molecular con la salud intestinal, mostrando cómo procesos muy pequeños pueden tener efectos relevantes en el organismo.

Microbiota, patógenos y equilibrio intestinal

El hallazgo tiene interés no solo para estudiar bacterias beneficiosas, sino también para comprender mejor cómo actúan algunos patógenos.

Las mucinas forman una barrera que impide que muchos organismos lleguen al epitelio intestinal. Pero algunos microorganismos pueden degradarlas para atravesar esa protección y facilitar una infección.

Por eso, entender cómo funcionan estas enzimas podría ayudar en el futuro a diseñar estrategias para proteger mejor la mucosa intestinal.

Nuevas preguntas sobre la microbiota intestinal

Este descubrimiento no solo permite conocer mejor una familia concreta de enzimas. También abre nuevas preguntas sobre cómo se mantiene el equilibrio entre la microbiota intestinal y nuestro organismo.

Comprender cómo las bacterias utilizan las mucinas sin dañar la barrera intestinal puede ayudar a diferenciar mejor entre microorganismos beneficiosos y patógenos. Esa información es clave para seguir investigando enfermedades en las que la protección del intestino se ve alterada.

Aunque todavía no se trata de una aplicación clínica directa, el estudio aporta una base importante para futuras investigaciones sobre salud intestinal, microbiota y nuevas estrategias para proteger la mucosa.

Una nueva pieza para entender la salud intestinal

El descubrimiento de esta nueva familia de enzimas de la microbiota intestinal aporta una pieza importante para comprender cómo se mantiene el equilibrio en el intestino.

Las mucinasas permiten a ciertas bacterias procesar mucinas y convivir con el organismo, pero también ofrecen pistas sobre cómo algunos patógenos pueden superar las defensas naturales.

En definitiva, desde Zaragoza se aportan nuevas claves sobre la relación entre microbiota intestinal, mucosa y salud. Un avance que ayuda a mirar el intestino desde una perspectiva más precisa: la de las moléculas que hacen posible el equilibrio entre nuestro organismo y los microorganismos que viven en él.

Desde Aragón, una nueva vía para entender y tratar la enfermedad de Crohn

La enfermedad de Crohn es una patología inflamatoria crónica que afecta al intestino y puede provocar dolor abdominal, diarrea, cansancio, pérdida de peso y otros síntomas que alteran de forma importante la calidad de vida.

Aunque existen tratamientos para controlar la inflamación y reducir los brotes, la investigación continúa buscando nuevas formas de comprender mejor la enfermedad y actuar sobre sus mecanismos de origen.

Un estudio con participación de la Universidad de Zaragoza ha identificado una vía prometedora: reforzar la barrera intestinal para ayudar a frenar la entrada de bacterias patógenas y reducir el daño asociado a la enfermedad de Crohn.

¿Qué ocurre en la enfermedad de Crohn?

La enfermedad de Crohn forma parte de las enfermedades inflamatorias intestinales. Se caracteriza por una inflamación persistente que puede afectar a distintas zonas del tubo digestivo, aunque con frecuencia aparece en el intestino.

Esta inflamación puede dañar la mucosa intestinal y alterar su función protectora. Cuando la barrera del intestino se debilita, resulta más fácil que microorganismos o sustancias del entorno intestinal entren en contacto con el sistema inmunitario y contribuyan a mantener la inflamación.

Por eso, además de controlar la respuesta inflamatoria, una de las grandes líneas de investigación en salud intestinal es entender cómo proteger mejor esa barrera intestinal.

Una nueva vía: reforzar la barrera intestinal

El estudio apunta a que reforzar la barrera intestinal podría ser clave en el tratamiento de la enfermedad de Crohn.

La investigación se centra en el glicocálix, una capa de carbohidratos que recubre las células del epitelio intestinal y actúa como una defensa frente a microorganismos dañinos.

Dentro de esta barrera, los investigadores han identificado un papel relevante de la mucina MUC17, una proteína que ayuda a proteger la superficie intestinal. Cuando esta defensa se altera, el intestino puede quedar más expuesto a bacterias patógenas y a procesos inflamatorios.

Este enfoque abre una vía complementaria a los tratamientos antiinflamatorios actuales: no solo reducir la inflamación, sino también fortalecer las defensas naturales del intestino.

La participación de la Universidad de Zaragoza

La investigación cuenta con la participación de Elena Layunta, investigadora de la Universidad de Zaragoza y miembro del Instituto Agroalimentario de Aragón.

Layunta está especializada en aparato gastrointestinal, microbiota y enfermedades inflamatorias intestinales. Su trayectoria investigadora se ha centrado en el estudio de las mucinas, su relación con la microbiota y su papel en la defensa del intestino.

El estudio se ha realizado en la Universidad de Gotemburgo, en Suecia, y ha analizado muestras de tejido de pacientes con enfermedad de Crohn, además de modelos animales. Esta combinación permite observar tanto lo que ocurre en la enfermedad humana como los mecanismos biológicos que podrían explicar esos cambios.

¿Qué aporta este estudio?

Más allá del hallazgo concreto, la investigación aporta varias claves para el futuro del tratamiento de la enfermedad de Crohn:

  1. Identifica la barrera intestinal como una vía terapéutica relevante, más allá del control de la inflamación.
  2. Destaca el papel de la proteína MUC17 como parte de las defensas naturales del intestino.
  3. Ayuda a comprender la relación entre microbiota, mucosa intestinal e inflamación, tres elementos clave en la enfermedad de Crohn.
  4. Abre la puerta a estrategias más preventivas, centradas en evitar que la barrera intestinal se deteriore.
  5. Conecta la investigación aragonesa con un reto sanitario internacional, como es mejorar el abordaje de las enfermedades inflamatorias intestinales.

¿Por qué puede cambiar el enfoque del tratamiento?

Los tratamientos actuales para la enfermedad de Crohn se dirigen principalmente a controlar la inflamación y reducir la actividad del sistema inmunitario. Esta estrategia es fundamental, pero no siempre evita la aparición de nuevos brotes o el deterioro de la mucosa intestinal.

El nuevo enfoque plantea que proteger la barrera intestinal podría ayudar a actuar en una fase más temprana del proceso. Si se refuerza la defensa natural del intestino, podría reducirse la entrada de bacterias patógenas y disminuir el estímulo que mantiene la inflamación.

Por ahora, se trata de una vía de investigación, no de un tratamiento disponible de forma inmediata. Sin embargo, los resultados permiten imaginar futuras terapias que combinen el control de la inflamación con la reparación o fortalecimiento de la barrera intestinal.

Aragón en la investigación digestiva

La participación de la Universidad de Zaragoza en este estudio refuerza el papel de la investigación aragonesa en el ámbito de la salud digestiva.

Desde Aragón, el trabajo de investigadoras como Elena Layunta contribuye a comprender mejor la relación entre alimentación, microbiota, barrera intestinal y enfermedades inflamatorias.

Este tipo de estudios demuestra que los avances en el tratamiento de enfermedades complejas no siempre llegan solo por nuevos fármacos, sino también por comprender mejor cómo funciona el organismo y qué mecanismos fallan cuando aparece la enfermedad.

Una vía prometedora para seguir investigando

La enfermedad de Crohn sigue siendo un reto médico importante. Sus causas son complejas y combinan factores genéticos, inmunitarios, ambientales y relacionados con la microbiota.

El estudio con participación aragonesa aporta una nueva pieza a ese rompecabezas: la importancia de la barrera intestinal y de la proteína MUC17 en la protección del intestino.

En definitiva, desde Aragón se contribuye a abrir una nueva vía para entender y tratar la enfermedad de Crohn. Una línea de investigación que podría ayudar, en el futuro, a desarrollar tratamientos más completos, centrados no solo en frenar la inflamación, sino también en proteger el intestino desde su primera línea de defensa.

Desde Aragón, nuevas pistas para detectar antes la prediabetes

La prediabetes es una situación en la que los niveles de glucosa en sangre son más altos de lo normal, pero todavía no alcanzan los valores propios de la diabetes tipo 2. Detectarla a tiempo es importante porque permite actuar antes de que el problema avance.

Una investigación con participación de la Universidad de Zaragoza ha identificado nuevas señales tempranas relacionadas con la prediabetes. El estudio pone el foco en unos compuestos derivados del colesterol, conocidos como metabolitos oxidados del colesterol, que podrían ayudar a detectar alteraciones metabólicas antes de que aparezcan cambios claros en la tolerancia a la glucosa.

El hallazgo no supone todavía una prueba diagnóstica disponible para la práctica clínica, pero sí abre una vía prometedora para comprender mejor cómo se inicia la prediabetes y qué señales podrían anticipar el riesgo.

¿Qué relación hay entre prediabetes y colesterol?

La prediabetes suele asociarse al metabolismo de la glucosa, pero el organismo funciona como una red en la que también intervienen las grasas, el hígado, las hormonas y la respuesta a la insulina.

Por eso, estudiar el colesterol y sus metabolitos puede aportar información valiosa. El colesterol no solo circula por la sangre: también participa en procesos celulares y puede transformarse en otros compuestos con funciones biológicas.

En este caso, la investigación analiza el papel del 25-hidroxicolesterol, un metabolito oxidado del colesterol que podría actuar como una señal temprana de alteración metabólica.

Una señal antes de que cambie la glucosa

Uno de los aspectos más interesantes del estudio es que los cambios observados aparecen antes de que se altere la tolerancia a la glucosa.

Esto es importante porque muchas veces la prediabetes se detecta cuando las cifras de glucosa ya empiezan a mostrar valores anómalos. Encontrar señales previas permitiría conocer mejor qué ocurre en las primeras fases del problema.

La investigación señala que la ausencia o alteración de la enzima CYP7B1, implicada en el metabolismo del colesterol, puede provocar la acumulación de 25-hidroxicolesterol. Este cambio afecta a la forma en la que el hígado gestiona la salida de lípidos y se relaciona con mecanismos vinculados a la resistencia a la insulina.

La participación de la Universidad de Zaragoza

El estudio ha contado con la participación de investigadores de la Universidad de Zaragoza y de grupos del Centro de Investigación Biomédica en Red, tanto del área de Obesidad y Nutrición como del área de Enfermedades Cardiovasculares.

También han colaborado el Instituto de Nanociencia y Materiales de Aragón, el Instituto de Investigación en Ingeniería de Aragón y la Universidad de Wisconsin.

Desde Aragón, esta investigación conecta distintas áreas de conocimiento: metabolismo, nutrición, enfermedades cardiovasculares, ingeniería biomédica y análisis molecular. Esa combinación permite estudiar la prediabetes desde una perspectiva más amplia, no solo centrada en la glucosa.

¿Por qué este avance es importante?

Más allá del hallazgo concreto, esta investigación aporta varias claves para entender mejor la prediabetes:

  1. Identifica posibles señales tempranas relacionadas con el metabolismo del colesterol.
  2. Ayuda a comprender mejor la resistencia a la insulina, uno de los procesos clave en el desarrollo de la diabetes tipo 2.
  3. Refuerza el papel del hígado como órgano importante en las primeras alteraciones metabólicas.
  4. Abre la puerta a nuevos biomarcadores, que podrían ayudar en el futuro a detectar personas con mayor riesgo.
  5. Conecta la investigación aragonesa con un reto global de salud, como es la prevención de la diabetes.

¿Por qué es importante detectar antes la prediabetes?

La detección temprana de la prediabetes puede ayudar a prevenir la progresión hacia diabetes tipo 2 y conecta con otras líneas de investigación aragonesas centradas en la prevención de alteraciones metabólicas..

Por eso, encontrar biomarcadores previos resulta especialmente útil. No se trata solo de diagnosticar antes, sino de entender mejor qué ocurre en el organismo antes de que aparezcan los síntomas o los valores alterados en las pruebas habituales.

En este sentido, los metabolitos oxidados del colesterol podrían ofrecer una nueva pista sobre el inicio de los cambios metabólicos.

Un avance que aún necesita más investigación

Aunque los resultados son relevantes, los investigadores señalan que todavía es necesario seguir estudiando estos marcadores en personas con síndrome metabólico o riesgo de desarrollar diabetes.

El 25-hidroxicolesterol no debe entenderse como una herramienta clínica inmediata, sino como una señal biológica con potencial para futuras investigaciones.

La ciencia avanza precisamente así: identificando mecanismos, comprobando su utilidad y validando si pueden aplicarse en la práctica médica.

Aragón en la investigación metabólica

Este estudio muestra cómo la investigación contribuye a comprender mejor enfermedades metabólicas de gran impacto social.

La prediabetes afecta a millones de personas en el mundo y supone una oportunidad clave para prevenir problemas de salud más graves. Por eso, investigar nuevas señales tempranas puede ayudar a mejorar la prevención y el seguimiento.

En definitiva, desde Aragón se aportan nuevas pistas sobre la relación entre colesterol, hígado y prediabetes. Un avance que no ofrece respuestas definitivas todavía, pero sí una dirección importante para detectar antes el riesgo y comprender mejor cómo se inicia la alteración metabólica.

Desde Aragón, un posible nuevo antibiótico contra la tuberculosis resistente

La tuberculosis sigue siendo una de las enfermedades infecciosas más importantes del mundo. Aunque existe tratamiento antibiótico, algunas formas de la enfermedad han desarrollado resistencia a los medicamentos habituales, lo que dificulta su control y aumenta la necesidad de encontrar nuevas opciones terapéuticas.

En este contexto, una investigación co-liderada desde Aragón ha dado un paso relevante. Investigadores de la Universidad de Zaragoza y de la Fundación ARAID participan en el desarrollo de un posible nuevo antibiótico frente a la tuberculosis resistente.

El avance se centra en el sanfetrinem, un compuesto de la familia de los antibióticos betalactámicos que podría administrarse por vía oral. Esta característica resulta especialmente importante porque facilitaría el acceso al tratamiento en zonas donde las terapias intravenosas son más difíciles de aplicar.

¿Por qué preocupa la tuberculosis resistente?

La tuberculosis está causada por la bacteria Mycobacterium tuberculosis y afecta principalmente a los pulmones, aunque también puede dañar otros órganos. Es una enfermedad prevenible y curable, pero su tratamiento requiere tiempo, seguimiento médico y una combinación adecuada de fármacos.

El problema aparece cuando la bacteria desarrolla resistencia a algunos antibióticos. En esos casos, el tratamiento se vuelve más complejo, puede durar más y necesita medicamentos específicos.

La tuberculosis resistente supone un desafío sanitario global porque reduce la eficacia de las terapias disponibles y complica la atención en regiones con menos recursos sanitarios. Por eso, encontrar nuevos antibióticos o nuevas combinaciones de tratamiento es una prioridad biomédica.

Un posible antibiótico por vía oral

Uno de los aspectos más destacados de esta investigación es que el sanfetrinem podría administrarse por vía oral.

Hasta ahora, algunos tratamientos utilizados frente a formas resistentes de tuberculosis requieren administración intravenosa, lo que puede dificultar su uso durante largos periodos. Un tratamiento oral puede mejorar el acceso, facilitar el seguimiento y reducir barreras en países donde la tuberculosis resistente tiene mayor incidencia.

El fármaco todavía se encuentra en fase clínica, por lo que debe completar los estudios necesarios para confirmar su eficacia y seguridad en personas. Aun así, el avance abre una vía prometedora para mejorar el tratamiento antibiótico de la tuberculosis resistente.

La participación de Zaragoza y ARAID

La investigación está co-liderada por el Grupo de Genética de Micobacterias de la Universidad de Zaragoza y la Fundación ARAID. Entre los investigadores implicados se encuentra Santiago Ramón García, investigador ARAID en la Universidad de Zaragoza, junto a María Pilar Arenaz-Callao.

Desde Zaragoza, el trabajo se enmarca en una línea de investigación dedicada al desarrollo de nuevos tratamientos contra la tuberculosis. Esta trayectoria sitúa a Aragón dentro de la búsqueda internacional de soluciones frente a una enfermedad que continúa teniendo un fuerte impacto mundial.

La participación aragonesa incluye también el desarrollo de metodologías avanzadas para estudiar cómo actúan los fármacos frente a la bacteria de la tuberculosis y cómo podrían combinarse de forma más eficaz.

¿Qué es el proyecto ERA4TB?

Este avance forma parte del proyecto europeo ERA4TB, una iniciativa internacional centrada en acelerar el desarrollo de nuevos tratamientos contra la tuberculosis.

El proyecto reúne a universidades, centros de investigación, empresas farmacéuticas y organizaciones especializadas. Su objetivo es impulsar nuevas terapias desde las fases preclínicas hasta los estudios en humanos.

Dentro de ERA4TB, el equipo de la Universidad de Zaragoza y ARAID lidera trabajos relacionados con el estudio de fármacos y combinaciones terapéuticas. Esta fase es clave para seleccionar los compuestos con más potencial antes de avanzar hacia etapas clínicas.

Tecnología para estudiar mejor los tratamientos

Una de las aportaciones del equipo aragonés es el uso de tecnologías avanzadas de laboratorio para simular cómo se comportan los medicamentos en el organismo.

Entre ellas se encuentra el sistema de reactores de fibra hueca, conocido como Hollow Fiber System. Esta tecnología permite reproducir en un entorno controlado la concentración de un fármaco a lo largo del tiempo, como ocurriría en el cuerpo humano.

Gracias a este sistema, los investigadores pueden estudiar la respuesta de la bacteria de la tuberculosis a distintos tratamientos en condiciones más cercanas a la realidad clínica.

Un avance frente a una enfermedad global

La tuberculosis resistente no es solo un problema médico, sino también social. Afecta especialmente a regiones donde el acceso al diagnóstico, al seguimiento y a tratamientos prolongados puede ser más difícil.

Por eso, investigar antibióticos orales es especialmente importante. Un medicamento que pueda tomarse por boca puede facilitar la adherencia al tratamiento y ampliar las posibilidades de llegar a más pacientes.

El sanfetrinem no debe entenderse todavía como una solución definitiva, pero sí como una línea de investigación con potencial.

Un paso más hacia nuevos tratamientos

El desarrollo de un posible antibiótico contra la tuberculosis resistente representa una noticia esperanzadora, aunque todavía prudente. La investigación avanza, pero serán necesarios más estudios para confirmar el papel del sanfetrinem dentro de futuros tratamientos.

Lo importante es que este trabajo abre una nueva vía para combatir una de las enfermedades infecciosas más persistentes del mundo. También demuestra que la búsqueda de nuevos antibióticos sigue siendo esencial en un contexto marcado por la resistencia bacteriana.

En definitiva, desde Aragón se está contribuyendo a un reto global: encontrar tratamientos más accesibles, eficaces y adaptados a las formas más difíciles de tuberculosis.

El hallazgo en el Pirineo aragonés que revela cuándo empezamos a consumir lácteos

Los lácteos forman parte de la alimentación cotidiana de muchas sociedades actuales. Leche, queso, yogur o mantequilla están presentes en nuestra dieta desde hace generaciones. Pero su consumo tiene una historia mucho más antigua de lo que podríamos imaginar.

Un estudio con participación de la Universidad de Zaragoza ha identificado evidencias directas del consumo y procesado de lácteos en el Pirineo Central hace 7.500 años, durante las primeras fases del Neolítico.

El hallazgo procede del análisis de restos conservados en recipientes cerámicos encontrados en dos yacimientos oscenses: la Cueva de Chaves, en Bastarás, y la Espluga de la Puyascada, en La Fueva. Estos restos permiten conocer mejor cómo se alimentaban las primeras comunidades ganaderas que habitaron las zonas de montaña del Pirineo.

¿Qué revela este hallazgo sobre los lácteos?

Durante mucho tiempo, se pensó que el consumo de lácteos en áreas montañosas como el Pirineo pudo haber llegado más tarde que en otras zonas. Sin embargo, esta investigación cuestiona esa idea y aporta varias claves:

  • Los lácteos ya se consumían en el Pirineo aragonés durante una etapa muy temprana del Neolítico.
  • Las comunidades neolíticas no solo criaban animales, sino que también aprovechaban recursos como la leche.
  • La leche podía transformarse y almacenarse, lo que indica un conocimiento avanzado de los recursos ganaderos.
  • El consumo de lácteos formaba parte de la economía doméstica, junto con otras actividades como la agricultura y la ganadería.
  • El Pirineo no era un espacio aislado, sino un territorio donde las primeras comunidades adaptaron sus prácticas alimentarias al entorno de montaña.

La cerámica como pista del pasado

Uno de los aspectos más interesantes del estudio es la fuente de información utilizada: los recipientes cerámicos.

Las vasijas prehistóricas no solo sirven para estudiar formas, decoraciones o técnicas de fabricación. También pueden conservar restos microscópicos de los productos que contuvieron hace miles de años.

En este caso, los investigadores analizaron residuos orgánicos preservados en 36 recipientes cerámicos. Gracias a técnicas químicas e isotópicas, pudieron identificar grasas de origen animal y diferenciar si procedían de carne, vegetales o productos lácteos.

La participación de la Universidad de Zaragoza

La investigación ha contado con la participación de prehistoriadoras de la Universidad de Zaragoza, entre ellas Pilar Utrilla, vinculada al Instituto de Investigación en Patrimonio y Humanidades, y Lourdes Montes.

El estudio se ha desarrollado junto a especialistas de la Universidad Autónoma de Barcelona y la Universidad de Estrasburgo. Desde Aragón, la aportación científica es especialmente relevante porque los materiales proceden de yacimientos oscenses y están depositados en el Museo de Huesca.

La investigación permite conectar el patrimonio arqueológico aragonés con grandes preguntas sobre la alimentación, la ganadería y la organización social en la Prehistoria.

Dos yacimientos clave en Huesca

Los restos analizados proceden de la Cueva de Chaves, en Bastarás, y de la Espluga de la Puyascada, en La Fueva.

La presencia de evidencias de lácteos en ambos yacimientos indica que estas prácticas estaban presentes tanto en espacios prepirenaicos como en contextos más claramente pirenaicos.

Además, el estudio también identificó restos relacionados con productos derivados del cerdo, vegetales procesados y resina de pino, que probablemente se utilizaba para impermeabilizar el interior de los recipientes.

¿Qué nos dice sobre la vida en el Neolítico?

El Neolítico fue una etapa de grandes cambios. Las comunidades humanas comenzaron a practicar la agricultura y la ganadería, lo que transformó su forma de vivir, alimentarse y organizarse.

El consumo de lácteos aporta una pista importante sobre esa transformación. Para obtener leche de forma regular, era necesario criar animales, gestionar rebaños y conocer los ciclos productivos.

Los resultados del estudio respaldan la idea de que en el Pirineo Central existía una economía mixta, basada en la combinación de agricultura y ganadería. Los rebaños de ovejas habrían tenido un papel destacado como fuente de carne y leche.

Lácteos, ciencia y patrimonio aragonés

Esta investigación demuestra cómo el estudio científico del patrimonio puede revelar aspectos muy concretos de la vida cotidiana en el pasado.

A través de técnicas de análisis químico, restos invisibles a simple vista permiten saber qué alimentos se preparaban y consumían hace miles de años.

En definitiva, el hallazgo en el Pirineo aragonés muestra que el consumo de lácteos ya formaba parte de la vida de algunas comunidades hace 7.500 años. Y gracias a la participación de la Universidad de Zaragoza, el patrimonio arqueológico de Huesca aporta nuevas respuestas sobre cómo vivían y se alimentaban los primeros grupos neolíticos.

Desde Zaragoza, nuevas pistas sobre la relación entre agujeros negros y galaxias

Los agujeros negros supermasivos se encuentran en el centro de muchas galaxias y son uno de los objetos más extremos del universo. Su enorme masa y su intensa gravedad hacen que puedan influir en el entorno que los rodea, pero todavía queda mucho por entender sobre su relación con la evolución de las galaxias.

Una investigación internacional con participación de la Universidad de Zaragoza ha aportado nuevas pistas sobre esta conexión. El estudio ha encontrado una relación entre la dirección de los chorros de partículas que emergen de agujeros negros supermasivos y la forma de las galaxias elípticas que los albergan.

El hallazgo resulta especialmente interesante porque conecta dos escalas muy diferentes: el entorno cercano del agujero negro y la estructura completa de una galaxia.

¿Qué es un agujero negro supermasivo?

Un agujero negro supermasivo es una región del espacio con una masa enorme concentrada en un volumen relativamente pequeño. Su gravedad es tan intensa que nada puede escapar de ella una vez cruza cierto límite, ni siquiera la luz.

Estos objetos suelen encontrarse en el centro de galaxias grandes. En algunos casos permanecen relativamente tranquilos, pero en otros se activan al atraer gas y materia de su entorno.

Cuando esto ocurre, pueden emitir chorros de partículas, conocidos como jets, que viajan a velocidades muy altas. Estos jets permiten estudiar cómo se comporta un agujero negro supermasivo y qué relación puede tener con la galaxia en la que se encuentra.

La conexión entre los jets y la forma de las galaxias

La investigación ha comparado la orientación de estos chorros de partículas con la forma de miles de galaxias elípticas.

Los resultados muestran que existe una relación entre la dirección de los jets y el eje menor de las galaxias que los albergan. Dicho de forma sencilla, la orientación del chorro que emerge del entorno del agujero negro parece estar vinculada con la estructura general de la galaxia.

Esto sugiere que los agujeros negros supermasivos no solo influyen en su entorno más cercano, sino que también podrían estar relacionados con la evolución de la galaxia completa.

Una investigación con participación de Zaragoza

El estudio cuenta con la participación del Centro de Astropartículas y Física de Altas Energías de la Universidad de Zaragoza, a través del investigador Jacobo Asorey Barreiro, profesor del Área de Astronomía y Astrofísica.

La investigación se ha desarrollado dentro de una colaboración internacional y ha sido publicada en la revista Nature Astronomy, una de las publicaciones científicas de referencia en astronomía.

Desde Zaragoza, esta participación se vincula a líneas de trabajo centradas en astrofísica, cosmología observacional y grandes cartografiados del universo. Este tipo de investigaciones permite estudiar la distribución de galaxias y comprender mejor cómo ha evolucionado el cosmos.

¿Por qué este hallazgo es importante?

La importancia del estudio está en que ayuda a revisar cómo se entiende la evolución de las galaxias.

Las galaxias no son estructuras estáticas. Cambian con el tiempo, interactúan con otras galaxias, pueden fusionarse y modificar su forma. En ese proceso, los agujeros negros supermasivos situados en sus centros podrían tener un papel más relevante de lo que se pensaba.

El análisis de miles de galaxias elípticas sugiere que muchas de ellas podrían ser el resultado final de la colisión de galaxias espirales similares a la Vía Láctea. La relación observada entre los jets y la forma galáctica aporta una nueva pista sobre esa historia de formación y transformación.

¿Cómo se estudian objetos tan lejanos?

  1. Para analizar estos fenómenos, los investigadores combinaron observaciones de radio de los jets con imágenes ópticas de las galaxias.
  2. Gracias a técnicas avanzadas y grandes cartografiados del cielo, es posible estudiar objetos situados a distancias enormes y comparar sus características de forma estadística.
  3. Esta combinación de datos permite encontrar patrones que no serían visibles al observar galaxias de manera aislada. En este caso, ha permitido detectar una conexión entre el comportamiento del agujero negro supermasivo y la forma de la galaxia que lo rodea.

Zaragoza en la investigación del universo

La participación de la Universidad de Zaragoza en este trabajo muestra el papel de la investigación aragonesa en grandes proyectos internacionales de astrofísica.

Desde el estudio de partículas y astropartículas hasta la observación de galaxias, centros como el CAPA contribuyen a responder preguntas fundamentales sobre el universo: cómo se formó, cómo evoluciona y qué fuerzas intervienen en su estructura.

En definitiva, este estudio aporta una nueva forma de mirar los agujeros negros supermasivos. No solo como objetos extremos situados en el centro de las galaxias, sino como piezas relacionadas con su forma, su historia y su evolución.