El hallazgo aragonés que retrasa el origen de las comadrejas

Las comadrejas son pequeños mamíferos carnívoros conocidos por su agilidad, su cuerpo alargado y su capacidad para adaptarse a entornos muy distintos. Aunque hoy forman parte de numerosos ecosistemas, su historia evolutiva todavía guarda preguntas importantes.

Un estudio realizado a partir de fósiles hallados en el yacimiento de Las Casiones, en Teruel, ha aportado nuevas claves sobre el origen de las comadrejas y ha cambiado lo que se sabía hasta ahora sobre su evolución. El trabajo, liderado por la Universidad Complutense de Madrid y con participación de investigadores del IUCA-Unizar, indica que este grupo de mamíferos podría ser mucho más antiguo de lo que se pensaba, retrasando su origen varios millones de años.

Un hallazgo que cambia la historia evolutiva

Los restos fósiles son una de las herramientas más valiosas para reconstruir la evolución de las especies. A través de ellos, la ciencia puede conocer cómo eran los animales del pasado, en qué ambientes vivían y cómo se relacionan con las especies actuales.

En este caso, los materiales hallados en Aragón han permitido revisar la historia evolutiva de las comadrejas. El estudio aporta información que obliga a mirar de nuevo el árbol evolutivo de este grupo y a situar su origen en una etapa más antigua de lo que se había planteado hasta ahora.

Este tipo de hallazgos demuestra que la paleontología no solo sirve para descubrir especies desaparecidas. También ayuda a entender mejor el origen de fósiles mamíferos y de animales que siguen viviendo en la actualidad y que, como las comadrejas, tienen una historia mucho más larga de lo que parece.

¿Por qué son importantes las comadrejas en la evolución?

Las comadrejas pertenecen a un grupo de carnívoros de pequeño tamaño que han desarrollado una gran capacidad de adaptación. Su cuerpo flexible, su rapidez y su habilidad para cazar presas pequeñas les han permitido ocupar distintos hábitats a lo largo del tiempo.

Conocer cuándo y cómo aparecieron sus antepasados ayuda a comprender mejor la evolución de los mamíferos carnívoros. También permite estudiar cómo los cambios ambientales influyeron en la diversificación de estas especies y en su distribución.

El interés del hallazgo aragonés está precisamente en que ofrece nuevas pistas sobre los primeros momentos de este linaje. Si las comadrejas son más antiguas de lo que se creía, también cambia la forma de interpretar su expansión y adaptación a diferentes ecosistemas.

Aragón, una tierra clave para mirar al pasado

Aragón cuenta con un importante patrimonio paleontológico. Sus yacimientos han permitido estudiar fósiles de diferentes etapas geológicas y reconstruir parte de la historia natural de la península ibérica. En este contexto, los materiales relacionados con el origen de las comadrejas vuelven a situar al territorio aragonés como un espacio relevante para la investigación sobre biodiversidad pasada.

La ciencia que se desarrolla a partir de estos hallazgos permite conectar el pasado con el presente. Cada fósil, cada fragmento y cada análisis comparativo puede aportar información decisiva para entender cómo han evolucionado los seres vivos.

En este caso, el estudio no solo tiene valor local. Aunque los materiales proceden de Aragón, sus conclusiones ayudan a revisar una cuestión de interés internacional: el origen y la evolución temprana de las comadrejas.

Lo pequeño también puede cambiar grandes teorías

A menudo, cuando pensamos en paleontología, imaginamos grandes dinosaurios o especies espectaculares. Sin embargo, los pequeños mamíferos también pueden aportar información fundamental sobre la evolución.

Las comadrejas son un buen ejemplo. Su tamaño discreto no resta importancia científica a su historia. Al contrario, estudiar sus antepasados permite comprender mejor cómo se organizaron los ecosistemas antiguos y cómo algunos grupos lograron adaptarse y sobrevivir hasta hoy.

Este hallazgo aragonés recuerda que la evolución no siempre se reescribe a partir de grandes esqueletos. A veces, materiales más pequeños pueden cambiar la forma en la que entendemos el origen de todo un grupo animal.

Una nueva mirada sobre las comadrejas

El descubrimiento aporta una idea clara: la historia de las comadrejas es más antigua y compleja de lo que se pensaba. Los materiales hallados en Aragón ofrecen nuevas pruebas para revisar su origen y profundizar en la evolución de estos pequeños carnívoros.

Desde Aragón, este estudio contribuye a ampliar el conocimiento sobre la biodiversidad del pasado y demuestra el valor de la investigación paleontológica para responder preguntas que siguen abiertas.

En definitiva, el hallazgo no solo retrasa el origen de las comadrejas. También muestra cómo el territorio aragonés conserva pistas capaces de modificar lo que creíamos saber sobre la evolución de los mamíferos.

El hallazgo fósil que cambia lo que sabíamos sobre el panda rojo

El panda rojo es uno de los mamíferos más reconocibles del planeta, pero su historia evolutiva todavía guarda muchas preguntas. Aunque hoy vive en zonas del Himalaya y el suroeste de China, sus antepasados tuvieron una distribución mucho más amplia y diversa de lo que se pensaba.

Una investigación con participación de la Universidad de Zaragoza ha aportado nuevas claves para reconstruir la evolución temprana del panda rojo a partir de fósiles del Mioceno hallados en la Comunidad de Madrid. El estudio, en el que también participan la Universitat de València, la Universidad Complutense de Madrid y el Museo Nacional de Ciencias Naturales-CSIC, ha sido publicado en Journal of Systematic Palaeontology.

Fósiles que ayudan a reconstruir una historia incompleta

Hasta ahora, una de las especies consideradas como ancestro antiguo del panda rojo, Magerictis imperialensis, se conocía de forma muy limitada. La investigación amplía esa información gracias al estudio de nuevos restos fósiles procedentes de ocho yacimientos del Mioceno medio del área de Madrid.

Los materiales analizados incluyen restos craneales, piezas dentales y huesos del esqueleto apendicular. Gracias a ellos, el equipo ha podido reconstruir con mucho más detalle cómo era este animal y qué rasgos lo conectan con los pandas rojos actuales.

El hallazgo resulta especialmente interesante porque muestra que hace entre 16 y 12 millones de años, durante el Mioceno medio, este ancestro ya presentaba características importantes del linaje del panda rojo, como determinados rasgos dentales y huesos del tobillo comparables a los de la especie actual.

Qué cambia este descubrimiento

La importancia de este trabajo no está solo en haber encontrado más fósiles, sino en lo que esos fósiles permiten reinterpretar. El estudio ayuda a resolver un enigma taxonómico vigente desde hace casi treinta años y propone una reorganización de algunos grupos fósiles relacionados con el panda rojo.

En otras palabras, los nuevos restos permiten ordenar mejor el árbol evolutivo de estos animales. La investigación sitúa a Magerictis y al nuevo género descrito, Rothictis, en una posición muy basal dentro de la familia Ailuridae, lo que ayuda a entender mejor los primeros pasos evolutivos del grupo al que pertenece el panda rojo actual.

Este tipo de hallazgos demuestra cómo la paleontología puede cambiar nuestra forma de entender especies que hoy parecen muy bien conocidas. A veces, una mandíbula, un molar o un hueso del tobillo pueden aportar información decisiva para reconstruir millones de años de evolución.

La participación de Zaragoza en el estudio

Desde Aragón, la Universidad de Zaragoza participa en esta investigación a través de Daniel DeMiguel, profesor del Departamento de Ciencias de la Tierra e investigador del Instituto Universitario de Investigación en Ciencias Ambientales de Aragón (IUCA). Según recoge el IUCA, el estudio es un ejemplo de cómo nuevos restos fósiles permiten revisar hipótesis previas y profundizar en investigaciones anteriores.

La participación de investigadores vinculados a Zaragoza refuerza el papel de la ciencia aragonesa en estudios paleontológicos de alcance internacional. Aunque los fósiles proceden de yacimientos madrileños, el análisis científico conecta a varias instituciones y muestra cómo la investigación sobre biodiversidad pasada necesita colaboración entre equipos especializados.

El panda rojo y los cambios del Mioceno

El Mioceno fue una etapa marcada por importantes transformaciones climáticas y ambientales. Comprender cómo evolucionaron los antepasados del panda rojo en ese contexto permite conocer mejor no solo a una especie concreta, sino también los ecosistemas en los que vivieron sus parientes antiguos.

Los fósiles estudiados indican que estos animales fueron más comunes de lo que se pensaba en el área que hoy ocupa Madrid hace aproximadamente entre 15,5 y 13,5 millones de años. Además, aunque conservaban rasgos primitivos, ya mostraban características que permiten relacionarlos con los pandas rojos actuales.

Esto ayuda a entender que la historia del panda rojo no es lineal ni sencilla. Su evolución está formada por ramas, especies emparentadas, cambios ambientales y adaptaciones que la ciencia sigue reconstruyendo a partir del registro fósil.

Una nueva mirada al pasado del panda rojo

El panda rojo actual es el único representante vivo de su familia, pero su historia está llena de parientes extintos que ayudan a explicar cómo llegó hasta nuestros días. Este nuevo estudio amplía esa historia y muestra que los fósiles siguen siendo una herramienta imprescindible para entender la biodiversidad del pasado.

Desde Zaragoza, la participación de la Universidad de Zaragoza en esta investigación aporta una mirada científica a un hallazgo que va mucho más allá de un animal carismático. Permite revisar hipótesis, ordenar relaciones evolutivas y comprender mejor cómo los cambios ambientales influyeron en la evolución de los mamíferos.

En definitiva, el hallazgo fósil no solo cambia lo que sabíamos sobre el panda rojo. También recuerda que, bajo nuestros pies, pueden seguir apareciendo pistas capaces de reescribir la historia de especies que creíamos conocer.

El pequeño azúcar que ayuda a entender cómo reaccionan las células

A veces, los grandes avances científicos empiezan en elementos diminutos. Es el caso de los azúcares que participan en procesos celulares esenciales y que, aunque puedan pasar desapercibidos, tienen un papel clave en el funcionamiento del organismo.

Investigadores de la Universidad de Zaragoza han dado un paso importante para comprender cómo un pequeño azúcar puede desencadenar reacciones fundamentales dentro de las células. El hallazgo se centra en las fucosiltransferasas, una familia de enzimas responsables de modificar glicoproteínas mediante un proceso conocido como fucosilación. Estas modificaciones son esenciales en funciones biológicas relacionadas con la inmunidad, la inflamación o el desarrollo de enfermedades como el cáncer.

¿Qué tienen que ver los azúcares con las células?

Cuando pensamos en azúcares, solemos asociarlos a la alimentación. Sin embargo, en biología celular también cumplen funciones estructurales y de comunicación. Muchas proteínas presentes en el organismo llevan cadenas de azúcares unidas a su estructura, y esos pequeños cambios pueden modificar cómo se comportan, cómo se reconocen entre sí o cómo participan en determinados procesos biológicos.

En este caso, el equipo de Zaragoza ha estudiado cómo actúan determinadas enzimas encargadas de transferir fucosa, un tipo de azúcar, a glicoproteínas. Comprender este mecanismo ayuda a explicar cómo se producen algunas reacciones celulares y por qué estas pueden ser relevantes para la salud.

La investigación se ha desarrollado desde el BIFI-Unizar, en colaboración con socios internacionales, y ha dado lugar a dos artículos de investigación y una revisión científica. Los trabajos analizan tanto enzimas vegetales como humanas, aportando una visión más completa sobre cómo funcionan estas moléculas.

Un avance para entender mejor la fucosilación

Uno de los puntos más interesantes del hallazgo es que el azúcar no actúa como un elemento pasivo. Según la Universidad de Zaragoza, los estudios muestran que determinadas enzimas pueden inducir cambios temporales en el azúcar aceptor para facilitar la reacción química. Esto ayuda a comprender con más detalle cómo se produce la catálisis en estas enzimas.

Este tipo de conocimiento es importante porque permite revisar ideas previas sobre cómo funcionan las glicosiltransferasas, enzimas encargadas de transferir azúcares en distintos procesos biológicos. En lugar de limitarse a observar el resultado final, la investigación permite ver con más precisión qué ocurre durante la reacción.

En el caso de la enzima humana FUT8, los investigadores han estudiado cómo la unión de GDP-fucosa desencadena un reordenamiento de estructuras flexibles de la enzima, favoreciendo una conformación activa. Esta información conecta la estructura de la enzima con su capacidad para participar en procesos celulares relevantes.

¿Por qué este hallazgo importa en salud?

Aunque pueda parecer una investigación muy básica, sus implicaciones pueden ser importantes. Las fucosiltransferasas participan en la modificación de proteínas relacionadas con enfermedades como el cáncer, procesos inflamatorios o alteraciones del sistema inmunitario.

Comprender cómo funcionan estas enzimas puede ayudar en el futuro al diseño de inhibidores, al desarrollo de terapias más eficaces o a la mejora de anticuerpos terapéuticos utilizados en oncología. También puede aportar conocimiento útil para la bioingeniería y la glicoingeniería, campos orientados a producir moléculas con perfiles más seguros y controlados.

Dicho de forma sencilla: entender cómo actúan estos azúcares dentro de las células puede abrir nuevas vías para mejorar herramientas biomédicas y biotecnológicas.

Investigación desde Zaragoza con impacto internacional

Este avance pone de relieve el trabajo científico desarrollado desde Zaragoza en áreas como la glicobiología estructural, la enzimología computacional y la biotecnología. La Universidad de Zaragoza destaca que los resultados subrayan el liderazgo internacional del BIFI-Unizar y de las instituciones asociadas en este campo.

Además, la investigación ha contado con financiación del Ministerio de Ciencia e Innovación, el Gobierno de Aragón, la Novo Nordisk Foundation y otros organismos nacionales e internacionales. También se han utilizado infraestructuras científicas como el sincrotrón ALBA y recursos de computación de alto rendimiento del BIFI-Unizar.

Esto demuestra que la ciencia desarrollada desde Aragón puede contribuir a resolver preguntas biológicas complejas con impacto más allá del laboratorio. En este caso, el estudio de unas enzimas y unos pequeños azúcares permite avanzar en la comprensión de procesos celulares que afectan a la salud, la biomedicina y la innovación tecnológica.

Pequeñas moléculas, grandes respuestas

El hallazgo recuerda que la vida celular depende de mecanismos muy precisos. Un pequeño azúcar puede influir en cómo se activa una enzima, cómo se modifica una proteína o cómo se desencadena una respuesta biológica.

Desde Zaragoza, esta investigación ayuda a mirar con más detalle el lenguaje químico de las células. Y muestra que incluso las moléculas más pequeñas pueden ofrecer respuestas valiosas para entender mejor cómo funciona el organismo y cómo podrían diseñarse nuevas estrategias en salud y biotecnología.

El IUMA organiza varias actividades divulgativas sobre los eclipses solares de 2026

España vivirá entre 2026 y 2028 un ciclo astronómico excepcional. Durante esos años podrán observarse varios eclipses solares, un fenómeno que siempre despierta curiosidad, pero que también tiene un gran valor científico, histórico y divulgativo.

Con motivo de este ciclo, el Instituto Universitario de Investigación de Matemáticas y Aplicaciones (IUMA) de la Universidad de Zaragoza ha preparado un programa especial de actividades para acercar la ciencia de los eclipses al público. La iniciativa busca explicar por qué se producen estos fenómenos, cómo se han estudiado a lo largo de la historia y qué recomendaciones deben seguirse para observarlos de forma segura.

De esta manera, Zaragoza se suma a una cita astronómica que irá mucho más allá de mirar al cielo. Los eclipses solares se convierten en una oportunidad para despertar vocaciones científicas, acercar la astronomía a la ciudadanía y mostrar cómo las matemáticas también ayudan a comprender algunos de los grandes espectáculos de la naturaleza.

Un coloquio para entender los eclipses solares

Entre las actividades previstas destaca el coloquio de Rafael Bachiller, director del Observatorio Astronómico Nacional y reconocido divulgador científico. La conferencia lleva por título El trío de eclipses españoles 2026-2027-2028: así se verán en Zaragoza y abordará la importancia científica e histórica de estos fenómenos.

Durante la sesión, Rafael explicará cómo se verán los próximos eclipses desde Zaragoza y ofrecerá recomendaciones para una observación segura. Este punto es especialmente importante, ya que un eclipse solar nunca debe contemplarse directamente sin protección homologada.

La propuesta del IUMA permite contextualizar los eclipses dentro de un ciclo poco habitual en España. No se trata solo de anunciar un fenómeno astronómico, sino de convertirlo en una experiencia de aprendizaje para públicos diversos: desde personas aficionadas a la astronomía hasta estudiantes, docentes o cualquier ciudadano interesado en entender mejor el cielo.

Quienes quieran conocer los detalles del coloquio pueden consultar la información publicada por el IUMA sobre el encuentro El trío de eclipses españoles 2026-2027-2028 en su página web: más información sobre el coloquio del IUMA.

Zaragoza y la divulgación de la astronomía

Los eclipses solares han fascinado a la humanidad durante siglos. Antes de que la ciencia explicara con precisión su origen, muchas culturas los interpretaron como señales extraordinarias. Hoy sabemos que se producen cuando la Luna se interpone entre la Tierra y el Sol, ocultando total o parcialmente la luz solar desde una zona concreta del planeta.

Sin embargo, que sepamos explicarlos no significa que hayan perdido interés. Al contrario, los eclipses siguen siendo una oportunidad única para hablar de astronomía, movimiento de los astros, observación científica y relación entre ciencia y sociedad.

Desde Zaragoza, el IUMA quiere aprovechar este ciclo para acercar estos contenidos al público. La divulgación científica ayuda a convertir un fenómeno puntual en una experiencia más completa: no solo se observa el eclipse, también se entiende qué está ocurriendo y por qué es relevante.

Una exposición sobre la ciencia de los eclipses

Además del coloquio, el IUMA organizará una exposición dedicada a los eclipses solares, que podrá visitarse entre septiembre y diciembre de 2026 en la Sala Jorge Cocci de la Biblioteca Universitaria de la Universidad de Zaragoza.

La muestra permitirá conocer la ciencia que hay detrás de estos fenómenos, su impacto cultural y algunos hitos históricos relacionados con la observación astronómica. También será una forma de acercar al público la importancia que han tenido los eclipses en el desarrollo del conocimiento científico.

Este tipo de actividades son especialmente valiosas porque unen investigación, cultura científica y participación ciudadana. La astronomía tiene una gran capacidad para despertar interés, y los eclipses funcionan como una puerta de entrada perfecta para hablar de ciencia de una manera cercana.

Observar el cielo de forma segura

Uno de los mensajes clave del programa será la importancia de observar los eclipses de manera segura. Aunque se trate de un fenómeno llamativo, mirar directamente al Sol puede provocar daños graves en la vista, incluso durante un eclipse parcial.

Por eso, las actividades divulgativas no solo explicarán qué son los eclipses solares, sino también cómo deben observarse correctamente. La protección homologada, la información fiable y la planificación son esenciales para disfrutar del fenómeno sin riesgos.

En este sentido, la labor del IUMA resulta especialmente importante: acercar la ciencia también implica ofrecer herramientas para que la ciudadanía pueda vivir estos acontecimientos con conocimiento y responsabilidad.

Una oportunidad para mirar el cielo desde Aragón

Los eclipses solares de 2026, 2027 y 2028 convertirán a España en un lugar destacado para la observación astronómica. En Aragón, las actividades organizadas por el IUMA permitirán vivir este ciclo desde una perspectiva científica y divulgativa.

Zaragoza se prepara así para mirar al cielo, pero también para entenderlo mejor. Porque un eclipse no es solo un momento espectacular: es una ocasión para aprender, compartir conocimiento y recordar que la ciencia también empieza muchas veces con una pregunta sencilla: ¿qué está pasando ahí arriba?

La nanotecnología que ayuda a construir un mañana sostenible

¿Cómo puede la nanotecnología ayudar a responder a retos como la crisis climática, la escasez de recursos o la necesidad de desarrollar materiales más seguros? Esta es la pregunta central del Libro Blanco de las Nanotecnologías III. Construyendo un mañana sostenible, una publicación que analiza el papel de las nanotecnologías en la transición hacia un modelo más responsable, eficiente y sostenible.

La obra ha sido coordinada por la Red Española de Nanotecnologías Seguras y Sostenibles, una red que reúne a centros de investigación españoles especializados en nanociencia y nanotecnología con el objetivo de impulsar desarrollos seguros, sostenibles y útiles para la sociedad. En esta tercera entrega participan más de 80 autores, entre ellos ocho científicos aragoneses vinculados al Instituto de Nanociencia y Materiales de Aragón (INMA), centro mixto del CSIC y la Universidad de Zaragoza.

La nanotecnología como respuesta a grandes desafíos

La nanotecnología trabaja a una escala extremadamente pequeña, pero sus aplicaciones pueden tener un impacto muy amplio. El libro identifica sectores clave en los que esta disciplina ya está generando soluciones concretas: energía, medioambiente, salud, tecnologías de la información y comunicación, y nuevos materiales.

Entre los retos abordados se encuentran el diseño de materiales no tóxicos, el desarrollo de energías limpias, la gestión sostenible del agua, la transición verde de la electrónica o el despliegue seguro de nanomedicinas. Todos ellos tienen un punto en común: necesitan innovación científica, pero también responsabilidad en su desarrollo.

Por eso, este Libro Blanco no habla solo de avances tecnológicos. También plantea cómo hacer que esos avances sean seguros, sostenibles y socialmente útiles. La pregunta ya no es únicamente qué puede hacer la nanotecnología, sino cómo debe hacerlo para contribuir a un futuro mejor.

Aragón, presente en la nanociencia sostenible

La participación aragonesa en esta publicación refuerza el papel de Zaragoza y Aragón en el ámbito de la nanociencia y los materiales avanzados. El Instituto de Nanociencia y Materiales de Aragón es uno de los centros de referencia en este campo y desarrolla investigación, formación, transferencia y divulgación en torno a la nanociencia y la ciencia de materiales.

Entre las investigadoras aragonesas vinculadas a esta obra destaca Pepa Martínez, primera ganadora aragonesa del Premio Nacional del Ministerio de Ciencia. Su participación, junto a la de otros científicos del INMA, muestra cómo la investigación desarrollada desde Aragón forma parte de debates científicos clave sobre sostenibilidad, innovación y futuro.

Este enfoque conecta con una idea fundamental: los grandes desafíos globales también se investigan desde territorios concretos. En este caso, Zaragoza aporta conocimiento científico a una reflexión nacional sobre cómo orientar la nanotecnología hacia soluciones más limpias, seguras y responsables.

De la energía limpia a la nanomedicina

Uno de los valores del libro es que muestra la amplitud de aplicaciones de la nanotecnología. En energía, puede contribuir al desarrollo de materiales más eficientes para captación, almacenamiento o conversión energética. En medioambiente, puede ayudar a mejorar sistemas de filtración, tratamiento de agua o reducción de contaminantes.

En salud, la nanotecnología abre posibilidades en el desarrollo de nanomedicinas, sistemas de liberación controlada de fármacos o herramientas de diagnóstico más precisas. Pero el libro insiste también en la importancia de hacerlo de forma segura, evaluando los posibles impactos de los nanomateriales y promoviendo criterios de sostenibilidad desde el diseño.

La electrónica y las TIC también forman parte de esta transformación. La transición verde de la tecnología exige materiales más eficientes, procesos menos contaminantes y soluciones capaces de reducir el consumo de recursos. En todos estos ámbitos, la nanotecnología puede ser una pieza relevante si se aplica con rigor científico y responsabilidad.

Una presentación para acercar la ciencia a la sociedad

La presentación del Libro Blanco de las Nanotecnologías III. Construyendo un mañana sostenible será una oportunidad para conocer de primera mano cómo se está abordando esta cuestión desde la investigación española y qué aportaciones se están impulsando desde Aragón.Programa libro blanco nanotecnología

Quienes quieran profundizar en el papel de la nanotecnología en la sostenibilidad pueden realizar la inscripción obligatoria a la presentación del libro, un encuentro pensado para acercar estas reflexiones a la comunidad científica, institucional y a todas las personas interesadas en cómo la ciencia puede ayudar a construir un futuro más sostenible.

Más que una publicación técnica, este Libro Blanco funciona como una guía para entender hacia dónde puede avanzar la nanotecnología en los próximos años. Y también como una invitación a pensar qué tipo de innovación necesitamos: una innovación capaz de responder a problemas reales, reducir impactos y generar beneficios compartidos.

Zaragoza en el mapa de la nanotecnología responsable

La presentación de esta obra sitúa de nuevo a Zaragoza dentro del mapa de la ciencia aplicada a los grandes retos de futuro. La presencia de investigadores aragoneses en el libro y el papel del INMA reflejan una capacidad científica consolidada en un ámbito estratégico.

La nanotecnología puede parecer una disciplina lejana por la escala en la que trabaja, pero sus aplicaciones están cada vez más presentes en sectores esenciales. Energía, agua, salud, materiales o electrónica son áreas que afectan directamente a la vida cotidiana y al desarrollo sostenible.

Por eso, hablar de nanotecnología es hablar también de futuro.  Hacerlo desde Aragón permite visibilizar la contribución de sus investigadores a una pregunta clave: cómo utilizar la ciencia para construir un mañana más limpio, seguro y sostenible.

La herramienta creada en Zaragoza para anticiparse a eventos climáticos extremos

Los eventos climáticos extremos son uno de los grandes desafíos asociados al cambio climático. Olas de calor, récords de temperatura, lluvias intensas o crecidas pueden tener un impacto directo en la salud, la agricultura, los ecosistemas y la planificación de los territorios.

Para comprender mejor estos fenómenos no basta con observar si la temperatura media aumenta. También es necesario analizar cuándo, dónde y con qué frecuencia se producen los episodios más excepcionales. En esa línea trabaja una herramienta estadística diseñada por investigadores de la Universidad de Zaragoza, reconocida a nivel nacional por su capacidad para analizar récords climáticos a partir de grandes volúmenes de datos.

Estadística para entender el clima extremo

La investigación premiada se centra en la modelización espaciotemporal de récords de temperatura en España. Es decir, busca analizar cómo se distribuyen estos récords en el espacio y en el tiempo para distinguir si un episodio aislado forma parte de una anomalía puntual o si responde a un patrón más amplio relacionado con el cambio climático.

El trabajo fue reconocido con el premio a la Mejor Contribución Aplicada en Estadística de la Sociedad de Estadística, Investigación Operativa y Ciencia de Datos (SEIO)-Fundación BBVA. Sus autores pertenecen al Departamento de Métodos Estadísticos y al IUMA de la Universidad de Zaragoza, con la participación de Alan E. Gelfand, profesor de Duke University y Doctor Honoris Causa por Unizar en 2025.

Este reconocimiento muestra cómo la estadística puede convertirse en una herramienta clave para interpretar mejor los eventos climáticos extremos. El reto ya no es solo acumular datos, sino transformarlos en información útil para anticipar riesgos y orientar decisiones.

Por qué importa predecir eventos climáticos extremos

Cuando hablamos de cambio climático, muchas veces pensamos en tendencias generales. Sin embargo, los eventos extremos son los que pueden generar consecuencias más visibles y urgentes. Una ola de calor persistente, una temperatura récord o una crecida inesperada pueden afectar a la gestión del agua, la salud pública, la agricultura o la prevención de incendios.

La herramienta desarrollada desde Zaragoza permite analizar récords de temperatura en cualquier lugar y momento, incorporando además una medición de la incertidumbre. Esto es importante porque ayuda a diferenciar entre un dato llamativo y un patrón climático más consistente.

En otras palabras, no se trata solo de saber que un día ha hecho mucho calor, sino de entender si ese récord encaja dentro de una evolución más amplia. Esa diferencia puede ser clave para diseñar medidas de prevención y adaptación.

Una herramienta útil para tomar mejores decisiones

Uno de los valores de esta investigación es que puede ayudar a localizar zonas o momentos con mayor riesgo de aumento de temperaturas. Esta información resulta útil para la planificación territorial, la gestión de recursos y la anticipación de impactos.

La propia noticia de la Universidad de Zaragoza señala que el equipo trabaja en extender esta línea de investigación a las precipitaciones, con el objetivo de desarrollar escenarios realistas de lluvia que puedan ayudar en la prevención y gestión de incendios.

Este tipo de avances conecta directamente con una necesidad social: disponer de datos sólidos para actuar antes de que los impactos sean mayores. Ante los eventos climáticos extremos, la prevención depende cada vez más de la capacidad para interpretar correctamente la información disponible.

Investigación desde Aragón frente al cambio climático

La herramienta premiada demuestra cómo la investigación desarrollada desde Aragón puede aportar soluciones a retos globales. En este caso, la Universidad de Zaragoza aplica conocimiento estadístico avanzado a uno de los grandes problemas del siglo XXI: comprender mejor cómo está cambiando el clima.

Este trabajo también refuerza el papel de la ciencia de datos en la investigación climática. Las decisiones ante la crisis ambiental necesitan información rigurosa, modelos sólidos y capacidad para analizar grandes cantidades de datos. La estadística, en este contexto, no es solo una disciplina matemática, sino una forma de leer mejor la realidad.

Mirar los récords para entender el futuro

Los récords climáticos no son solo datos curiosos. Pueden ser señales que ayudan a interpretar cambios más profundos en el sistema climático. Por eso, herramientas como la desarrollada por estadísticos de la Universidad de Zaragoza resultan tan relevantes.

Gracias a estos modelos, es posible estudiar los eventos climáticos extremos con más precisión, identificar patrones y avanzar hacia una mejor prevención. Desde Zaragoza, esta investigación muestra que entender el clima del futuro empieza por analizar con rigor los datos del presente.

Desde Zaragoza: los avances que están cambiando la inmunoterapia contra el cáncer

La inmunoterapia contra el cáncer se ha convertido en una de las líneas de investigación más relevantes de la oncología actual. A diferencia de otros tratamientos, este enfoque busca activar o reforzar el propio sistema inmunitario para que sea capaz de reconocer y atacar las células tumorales.

La Universidad de Zaragoza ha acogido la VII Edición del Simposio Internacional sobre Inmunoterapia del Cáncer, un encuentro científico centrado en los últimos avances de la inmunoterapia en la clínica antitumoral. La jornada reunió a especialistas en investigación básica y clínica para compartir resultados recientes y nuevas estrategias de tratamiento.

¿Qué es la inmunoterapia contra el cáncer?

La inmunoterapia cáncer engloba diferentes tratamientos que utilizan el sistema inmunitario como herramienta frente a la enfermedad. En algunos casos, se busca estimular las defensas del propio paciente. En otros, se emplean células, anticuerpos u otras sustancias capaces de actuar contra el tumor.

Este campo ha transformado la forma de abordar determinados tipos de cáncer en los últimos años. La idea de fondo es sencilla, aunque científicamente compleja: si el sistema inmunitario puede reconocer amenazas externas, también puede aprender a identificar células tumorales y responder frente a ellas.

Por eso, la inmunoterapia no se entiende como una única técnica, sino como un conjunto de estrategias que siguen evolucionando. Su desarrollo depende de la investigación en biología, inmunología, oncología y medicina clínica.

Avances presentados desde Zaragoza

Durante el simposio celebrado en la Facultad de Ciencias de la Universidad de Zaragoza se abordaron diferentes líneas de trabajo relacionadas con la inmunoterapia. Entre ellas:

  1. Resultados de ensayos clínicos sobre inmunoterapia celular en cánceres pediátricos
  2. Combinaciones de radioterapia, quimioterapia e inmunoterapia en cáncer rectal
  3. Nuevas aproximaciones frente al desarrollo de metástasis.

El encuentro estuvo dirigido científicamente por Antonio Antón, jefe del Servicio de Oncología Médica del Hospital Universitario Miguel Servet, y Alberto Anel, catedrático de Bioquímica. Ambos son profesores de la Universidad de Zaragoza e investigadores vinculados al IIS Aragón.

Esta combinación entre hospital, universidad e investigación biomédica resulta clave para que los avances científicos puedan acercarse a la práctica clínica. En el caso de la inmunoterapia, la colaboración entre especialistas básicos y clínicos permite entender mejor cómo responde el sistema inmune y cómo pueden trasladarse esos conocimientos al tratamiento de los pacientes.

cancer inmunoterapiaUna línea clave en la investigación oncológica

La inmunoterapia contra el cáncer no sustituye necesariamente a otros tratamientos, sino que en muchos casos se estudia en combinación con ellos. La investigación actual analiza cómo puede integrarse con cirugía, radioterapia, quimioterapia u otras terapias dirigidas para mejorar la respuesta frente al tumor.

Uno de los retos está en identificar qué pacientes pueden beneficiarse más de estas estrategias. No todos los tumores responden igual y no todos los pacientes presentan la misma respuesta inmunitaria. Por eso, la investigación en biomarcadores, mecanismos celulares y ensayos clínicos sigue siendo fundamental.

El interés de este tipo de encuentros científicos está precisamente en compartir resultados, analizar avances y abrir nuevas preguntas. La ciencia avanza cuando los datos se contrastan y se ponen en común entre equipos de investigación, hospitales y universidades.

Zaragoza como punto de encuentro científico

La celebración de este simposio en la Universidad de Zaragoza refuerza el papel de Aragón en la investigación biomédica. No se trata solo de acoger una jornada especializada, sino de conectar conocimiento científico, formación universitaria y práctica clínica en torno a uno de los grandes desafíos sanitarios actuales.

Además, el simposio se enmarca en el Máster Universitario en Inmunología Tumoral e Inmunoterapia del Cáncer de la Universidad de Zaragoza, lo que permite que estudiantes y futuros investigadores entren en contacto directo con avances reales en oncoinmunología e inmunoterapia.

Este tipo de iniciativas también muestran la importancia de la Universidad de Zaragoza dentro del ecosistema científico aragonés, especialmente en áreas donde la investigación puede tener impacto directo en la salud.

Ciencia para abrir nuevas posibilidades

La investigación en inmunoterapia cáncer sigue avanzando y plantea nuevas posibilidades para el tratamiento oncológico. Aunque todavía existen retos importantes, como mejorar la eficacia en determinados tumores o reducir efectos secundarios, cada avance ayuda a comprender mejor cómo puede colaborar el sistema inmunitario en la lucha contra el cáncer.

La Universidad de Zaragoza y los equipos vinculados al IIS Aragón contribuyen a este campo mediante formación, investigación y espacios de intercambio científico. La inmunoterapia representa una de las áreas más prometedoras de la oncología moderna y, al mismo tiempo, un ejemplo claro de cómo la ciencia necesita colaboración para convertirse en nuevas oportunidades terapéuticas.

Agricultura sostenible en Aragón: los proyectos Agroalnext del CITA

La agricultura sostenible es uno de los grandes retos del sector agroalimentario. Producir alimentos de calidad, cuidar los recursos naturales y adaptarse al cambio climático son objetivos cada vez más importantes para el futuro del campo. En Aragón, el Centro de Investigación y Tecnología Agroalimentaria de Aragón (CITA) trabaja en esta línea a través de los proyectos desarrollados dentro del Plan Complementario Agroalnext. Esta iniciativa busca impulsar una transformación sostenible del sistema agroalimentario mediante la investigación, la innovación y la transferencia de conocimiento al sector. En el caso de Aragón, los proyectos se centran especialmente en la biodiversidad agrícola, la salud de los suelos, la mejora de los sistemas productivos y la aplicación práctica de los resultados científicos.

Investigación para una agricultura más resiliente

Uno de los objetivos principales de Agroalnext en Aragón es avanzar hacia una agricultura sostenible y más resiliente. Esto significa desarrollar sistemas productivos capaces de adaptarse mejor a condiciones ambientales cambiantes, como sequías, temperaturas extremas o nuevas presiones sobre los cultivos. Entre las líneas de trabajo destacan el estudio de sistemas agrícolas más diversos y equilibrados, la evaluación de variedades vegetales adaptadas al cambio climático y el impulso de soluciones basadas en la naturaleza. Estas investigaciones permiten analizar qué prácticas pueden mejorar la productividad sin comprometer los recursos naturales. La biodiversidad agrícola tiene aquí un papel fundamental. Un sistema más diverso puede responder mejor ante plagas, enfermedades o cambios en el clima, al mismo tiempo que favorece un uso más equilibrado del suelo y del entorno.

Biodiversidad y sostenibilidad agroalimentaria

Los proyectos Agroalnext desarrollados por el CITA también ponen el foco en la conservación y gestión de la biodiversidad. Esta línea de investigación es clave para proteger variedades vegetales, estudiar su adaptación y favorecer modelos productivos más equilibrados. La agricultura sostenible no consiste únicamente en reducir impactos ambientales. También implica conocer mejor los recursos disponibles, conservarlos y utilizarlos de forma eficiente. Por eso, los ensayos y estudios desarrollados en Aragón buscan generar información útil para agricultores, entidades del sector y técnicos vinculados al ámbito agroalimentario. En este contexto, Agroalnext funciona como un puente entre la investigación científica y la realidad del campo. Los resultados no se quedan solo en el laboratorio, sino que se trasladan al sector primario mediante ensayos en campo, colaboración con profesionales y acciones de divulgación.

El papel del CITA en la transferencia de conocimiento

El CITA subraya la importancia de llevar el conocimiento científico al sector agroalimentario. Esta transferencia es esencial para que la investigación tenga un impacto real en la forma de producir, gestionar cultivos y tomar decisiones en el campo. A través de Agroalnext, el centro impulsa proyectos relacionados con la biodiversidad, la sostenibilidad de los sistemas productivos y la adaptación al cambio climático. Estos trabajos forman parte de una estrategia más amplia para avanzar hacia un modelo agroalimentario más digital, competitivo y sostenible.

Aragón y el futuro de la agricultura sostenible

Los proyectos Agroalnext desarrollados en Aragón muestran cómo la ciencia puede ayudar a resolver desafíos muy concretos del sector agroalimentario. La mejora de la biodiversidad agrícola, la conservación de los suelos y la adaptación de los cultivos son aspectos esenciales para construir una agricultura más preparada para el futuro. Este tipo de iniciativas también refuerzan el papel de los organismos públicos de investigación en la transferencia de conocimiento al territorio. En este caso, la investigación del CITA contribuye a conectar ciencia, campo y sostenibilidad. La agricultura sostenible necesita soluciones prácticas, conocimiento aplicado y colaboración entre investigadores y sector primario. Agroalnext avanza precisamente en esa dirección: impulsar una producción agroalimentaria más respetuosa con el entorno, más eficiente y mejor adaptada a los retos climáticos y sociales de los próximos años. Puedes consultar más información sobre el programa en la página del CITA sobre Agroalnext.

LiDAR y arqueología: el dron de Zaragoza que estudia Altamira sin tocarla

La tecnología LiDAR aplicada a la arqueología está cambiando la forma de estudiar espacios históricos, especialmente aquellos que son frágiles, difíciles de recorrer o imposibles de analizar con métodos tradicionales. Un ejemplo reciente llega desde la Universidad de Zaragoza, cuyos investigadores han participado en una intervención pionera en la cueva de Altamira, en Cantabria.

El equipo del Instituto de Patrimonio y Humanidades de la Universidad de Zaragoza ha volado por primera vez un dron con tecnología LiDAR-SLAM en la cueva de Altamira para reconstruir en 3D una pared rocosa inaccesible situada sobre la Sala de La Hoya. El objetivo de este trabajo no era intervenir sobre la cueva, sino mejorar su conocimiento y favorecer su conservación preventiva.

Qué es el LiDAR y por qué interesa a la arqueología

El LiDAR es una tecnología que utiliza pulsos láser para medir distancias y generar modelos tridimensionales de gran precisión. En arqueología, su valor está en que permite observar, medir y documentar espacios patrimoniales sin necesidad de tocarlos directamente.

Esto resulta especialmente importante cuando se trabaja en lugares sensibles, como cuevas con arte rupestre, yacimientos arqueológicos o zonas con riesgo de deterioro. En estos casos, cualquier intervención física puede alterar el entorno, por lo que disponer de herramientas de análisis no invasivas supone una ventaja clave.

La combinación de LiDAR con tecnología SLAM permite que el dispositivo se localice y construya un mapa del espacio al mismo tiempo. Gracias a ello, un dron puede desplazarse por entornos cerrados, irregulares o de difícil acceso y obtener datos muy precisos del lugar que está recorriendo.

En el caso de Altamira, esta tecnología permitió estudiar una pared alejada de la Sala de los Polícromos, donde se habían detectado grietas que era necesario controlar. Según la Universidad de Zaragoza, la investigación ha permitido reconstruir en 3D esta zona para garantizar una mejor conservación del espacio.

Un dron para mirar donde no se puede llegar

La cueva de Altamira es uno de los grandes referentes del arte paleolítico y un espacio de enorme valor patrimonial. Precisamente por eso, cualquier trabajo en su interior debe realizarse con la máxima precaución.

La dificultad de acceso a determinadas zonas de la cueva hace que técnicas como el LiDAR en arqueología cobren especial importancia. En lugar de acceder físicamente a un punto delicado, el dron puede capturar la información necesaria y generar una representación digital del espacio.

Este modelo 3D permite observar la estructura de la pared, analizar grietas y registrar posibles cambios a lo largo del tiempo. De esta forma, los investigadores pueden trabajar con información detallada sin aumentar la presión sobre el entorno original.

El estudio, publicado en la revista científica Drones, cuenta con investigadores del Instituto de Patrimonio y Humanidades de la Universidad de Zaragoza, junto con especialistas del Museo Nacional y Centro de Investigación de Altamira y de la Universidad de Cantabria.

LiDAR arqueología: conservar antes de intervenir

Uno de los grandes retos de la conservación del patrimonio es anticiparse al deterioro. No se trata únicamente de actuar cuando aparece un problema, sino de observar, medir y comprender cómo evoluciona un espacio con el paso del tiempo.

En ese sentido, la aplicación de LiDAR arqueología en Altamira permite avanzar hacia una conservación más preventiva. Si los investigadores pueden detectar cambios en la roca, controlar grietas o comparar modelos 3D en diferentes momentos, será más fácil tomar decisiones antes de que el daño sea mayor.

Además, este tipo de documentación digital puede servir para futuras investigaciones. Los modelos tridimensionales no solo ayudan a conservar, sino también a estudiar con más detalle espacios que, por su fragilidad, no pueden visitarse o analizarse de forma constante.

Una investigación de Zaragoza con impacto internacional

La participación de la Universidad de Zaragoza en este proyecto demuestra cómo la investigación desarrollada desde Aragón puede tener aplicación en espacios patrimoniales de relevancia internacional.

Este trabajo une tecnología, arqueología, conservación y documentación digital. También refuerza el papel de la Universidad de Zaragoza dentro del ecosistema científico aragonés, especialmente en proyectos donde la innovación tecnológica se pone al servicio del patrimonio cultural.

La investigación no solo aporta una herramienta útil para Altamira, sino que también abre la puerta a aplicar sistemas similares en otros espacios arqueológicos complejos. Cuevas, abrigos rupestres, yacimientos o estructuras históricas podrían beneficiarse de técnicas capaces de generar información precisa sin alterar el lugar estudiado.

Mirar el pasado sin tocarlo

Durante mucho tiempo, estudiar el patrimonio implicaba acercarse físicamente a él, medirlo de forma manual o intervenir directamente en el espacio. Hoy, tecnologías como el LiDAR permiten cambiar esa lógica.

El caso de Altamira muestra que es posible mirar el pasado con herramientas del presente y hacerlo de una manera respetuosa. Desde Zaragoza, esta investigación aporta una nueva forma de trabajar en arqueología: observar mejor, documentar con más precisión y reducir al mínimo el impacto sobre el patrimonio.

Por eso, el LiDAR aplicado a la arqueología no es solo una innovación técnica. Es también una forma de proteger aquello que queremos seguir conociendo en el futuro.

La dieta, una pista aragonesa para entender mejor el intestino irritable

El síndrome del intestino irritable es uno de esos trastornos digestivos que muchas personas conocen por sus síntomas, pero que todavía plantea retos importantes en su diagnóstico. Dolor abdominal, hinchazón, cambios en el ritmo intestinal o molestias recurrentes pueden formar parte de este cuadro, pero identificarlo con precisión no siempre es sencillo.

Ahora, una investigación desarrollada en Aragón apunta a una nueva vía de estudio: la relación entre dieta y síndrome del intestino irritable. El trabajo, liderado por investigadores del Instituto de Investigación Sanitaria Aragón y del Instituto Agroalimentario de Aragón, centro mixto de la Universidad de Zaragoza y el CITA, analiza cómo determinados patrones alimentarios podrían ayudar a mejorar la detección y el abordaje de este trastorno digestivo.

Qué relación puede tener la alimentación con el intestino irritable

La alimentación suele estar muy presente en la vida de las personas con síndrome del intestino irritable. Muchos pacientes identifican que ciertos alimentos pueden empeorar o aliviar sus síntomas, aunque la respuesta no siempre es igual en todos los casos.

El interés de este estudio aragonés está precisamente en observar si existen diferencias claras entre los hábitos alimentarios de personas con SII y los de personas sanas. Según la Universidad de Zaragoza, la investigación detectó patrones dietéticos diferentes: las personas con SII tendían a consumir más carbohidratos y menos productos lácteos, mientras que no se observaron diferencias significativas en el consumo de frutas y verduras.

Este enfoque no convierte a la dieta en una herramienta diagnóstica definitiva por sí sola, pero sí abre una línea interesante: estudiar la alimentación como una posible fuente de información complementaria para entender mejor qué ocurre en el organismo.

Un estudio aragonés con posible aplicación clínica

La investigación se basa en el análisis de 109 participantes: 53 pacientes con síndrome del intestino irritable y 56 personas sanas. El trabajo ha sido publicado en la revista científica Medicina Clínica y plantea que los hábitos alimentarios podrían servir como apoyo para mejorar la identificación del SII.

Uno de los aspectos más llamativos del estudio es el desarrollo de un índice basado en alimentos de consumo habitual. Este índice incluye productos como arroz, pan, yogur, carne picada o bebidas destiladas, y permitió diferenciar con bastante precisión entre pacientes con SII y personas sanas en la muestra analizada. Según los datos publicados por Unizar, la herramienta mostró una sensibilidad del 85,7% y una especificidad del 81,1%.

Estos resultados son relevantes porque el diagnóstico del intestino irritable sigue siendo complejo. En muchos casos, se basa en la evaluación clínica de los síntomas y en descartar otras enfermedades digestivas. Por eso, cualquier herramienta que ayude a ordenar mejor la información del paciente puede resultar útil en el futuro.

Por qué este hallazgo es importante para la investigación en Aragón

Este estudio refuerza el papel de Aragón como territorio activo en investigación biomédica y agroalimentaria. La conexión entre salud digestiva, alimentación y análisis científico muestra cómo áreas aparentemente distintas pueden trabajar juntas para responder a problemas muy cotidianos dentro del ecosistema de agentes I+D+i aragoneses.

Además, el hecho de que participen centros vinculados a la Universidad de Zaragoza, el IIS Aragón y el IA2 permite situar esta investigación en un punto de encuentro entre medicina, biología celular y nutrición. No se trata solo de estudiar qué comen los pacientes, sino de entender si esos hábitos pueden ofrecer pistas útiles para mejorar el diagnóstico y, más adelante, personalizar mejor las recomendaciones.

Dieta e intestino irritable: una línea que aún necesita más investigación

Aunque los resultados son prometedores, las propias investigadoras señalan la necesidad de validar esta herramienta en estudios más amplios antes de incorporarla a la práctica clínica habitual.

Esto es especialmente importante porque el síndrome del intestino irritable puede manifestarse de formas diferentes según cada persona. Por tanto, cualquier recomendación dietética debe plantearse siempre con criterio profesional y adaptada a cada caso.

Lo que sí aporta esta investigación es una idea clara: la dieta no solo puede influir en los síntomas, sino que también podría ayudar a comprender mejor el trastorno. Y esa mirada, nacida desde la investigación aragonesa, puede abrir nuevas preguntas para mejorar el futuro diagnóstico del síndrome del intestino irritable.

Una nueva forma de mirar la alimentación

La ciencia avanza muchas veces a partir de preguntas sencillas. En este caso, la pregunta podría resumirse así: ¿puede lo que comemos ayudar a entender mejor lo que nos ocurre?

La respuesta, según este estudio desarrollado en Aragón, todavía necesita más investigación, pero apunta a una dirección prometedora. La dieta podría convertirse en una pieza más dentro del análisis del síndrome del intestino irritable, no como solución única, sino como una pista complementaria para conocer mejor este trastorno y mejorar la calidad de vida de quienes lo padecen.