12 octubre, 2026

La ciencia aragonesa analiza cómo se recuperan los ecosistemas después de un incendio

¿Qué ocurre en un bosque después de que se extingan las llamas? El final de un incendio forestal marca el inicio de otro proceso mucho más lento: la recuperación de la vegetación, el suelo y el funcionamiento del ecosistema.

Analizar esa evolución es fundamental para conocer la capacidad de recuperación de los espacios afectados y mejorar su gestión. Investigadores de la Universidad de Zaragoza abordaron esta cuestión el pasado 9 de octubre en el Campus de Huesca, durante la jornada Herramientas geoespaciales para el análisis de ecosistemas forestales afectados por el fuego.

El encuentro reunió a una treintena de gestores ambientales, profesionales de consultoras, biólogos, geógrafos, ambientólogos, ingenieros agrónomos, investigadores y estudiantes para conocer diferentes herramientas científicas que permiten seguir la evolución de los territorios después de un incendio.

Satélites para seguir la recuperación de un bosque

Una de las principales herramientas empleadas para estudiar los espacios quemados es la teledetección.

Las imágenes obtenidas mediante satélites permiten observar grandes extensiones de territorio y comparar cómo cambia la superficie a lo largo del tiempo. De esta manera es posible analizar, entre otros aspectos, la regeneración de la vegetación, las modificaciones en su cobertura o los efectos producidos sobre el suelo.

La jornada combinó sesiones teóricas, actividades prácticas y trabajo de campo para mostrar cómo estos datos pueden utilizarse para estudiar las trayectorias de recuperación de los ecosistemas.

La información procedente del espacio se complementa además con observaciones realizadas directamente sobre el terreno. Combinar ambas escalas permite obtener una visión más completa de lo que está ocurriendo en una zona afectada por el fuego.

No todos los incendios dejan la misma huella

La recuperación de un ecosistema depende de numerosos factores.

Uno de ellos es la severidad del incendio, es decir, el grado en el que el fuego ha afectado a la vegetación y al suelo. También influyen las condiciones climáticas posteriores y las características que tenía el ecosistema antes de que se produjera el incendio.

Los investigadores estudian igualmente los procesos de erosión y la respuesta hidrológica de las zonas quemadas. Tras desaparecer o reducirse la cubierta vegetal, la forma en la que el agua circula por el terreno puede cambiar, afectando a la pérdida de suelo y a la propia regeneración del espacio.

Comprender estas diferencias resulta especialmente importante a la hora de decidir qué actuaciones pueden ser necesarias tras un incendio y dónde conviene concentrar los esfuerzos de gestión.

¿Qué significa que un ecosistema sea resiliente?

En ecología, la resiliencia hace referencia a la capacidad de un ecosistema para recuperarse después de una perturbación.

Pero medir esa capacidad no consiste únicamente en comprobar si vuelve a crecer vegetación. Los científicos analizan diferentes indicadores y estudian su evolución durante meses o incluso años para comprender cómo se está reconstruyendo el sistema.

Para ello pueden combinar imágenes de satélite, información obtenida mediante drones, sensores próximos al terreno y datos recogidos en campo. El objetivo es generar indicadores espaciales que puedan utilizarse posteriormente en la planificación y gestión de las zonas afectadas.

Esta utilización de datos ambientales y herramientas tecnológicas conecta con otras investigaciones desarrolladas desde Aragón para comprender mejor un clima cambiante. Aragón Investiga ya ha abordado, por ejemplo, cómo una herramienta creada en Zaragoza permite anticiparse a eventos climáticos extremos y por qué el calentamiento global no avanza de la misma manera en todos los lugares.

El grupo Geoforest estudia el territorio antes y después del fuego

Las sesiones fueron impartidas por investigadores del grupo Geoforest, perteneciente al Instituto Universitario de Investigación en Ciencias Ambientales de Aragón (IUCA) de la Universidad de Zaragoza.

El grupo trabaja en diferentes aspectos relacionados con los espacios forestales y los incendios: desde los factores que influyen en su inicio y propagación hasta la vulnerabilidad ambiental y social de los territorios, la dinámica posterior al fuego o los posibles escenarios derivados de distintas formas de gestión y del cambio climático.

Para desarrollar estas investigaciones combina técnicas como la teledetección por satélite, drones, sensores de proximidad, sistemas de información geográfica y modelos regionales.

La jornada estuvo dirigida por los investigadores de Unizar Fernando Pérez Cabello y Raquel Montorio y formó parte de la programación de la sede Pirineos de la Universidad Internacional Menéndez Pelayo (UIMP), con la colaboración del Campus de Huesca, el Gobierno de Aragón y la Diputación Provincial de Huesca.

En un contexto en el que los incendios forestales representan un desafío creciente para la conservación y la gestión del territorio, conocer qué ocurre después del fuego permite tomar decisiones basadas en evidencias. La tecnología ayuda a observar desde el espacio, pero son la investigación y el seguimiento continuado los que permiten entender cómo un ecosistema empieza, poco a poco, a recuperarse.

Fuentes: Universidad de Zaragoza – Campus de Huesca; Universidad Internacional Menéndez Pelayo.