¿Sabías que la primera mujer en escribir un libro de ciencia en España era de Zaragoza?

En una época en la que el acceso al conocimiento estaba vetado para la inmensa mayoría de las mujeres, una joven zaragozana de apenas 17 años desafió todas las normas establecidas. Se llamaba Andresa Casamayor, vivía a la sombra de la Basílica del Pilar y, bajo un ingenioso disfraz masculino, publicó en 1738 la primera obra científica escrita por una mujer que se conserva en España. Su historia no es solo un relato del pasado; es el cimiento sobre el que se construye la vocación de muchas investigadoras aragonesas actuales.

Zaragoza, 1720: El nacimiento de una mente brillante

Para entender la magnitud de su logro, hay que viajar al Aragón del siglo XVIII. Andresa Casamayor y de La Coma nació en 1720 en Zaragoza, en el seno de una familia acomodada de comerciantes textiles. En aquel entonces, la educación femenina se limitaba, con suerte, a leer, escribir y las labores del hogar. Las matemáticas y la ciencia eran terreno exclusivo de hombres.

Sin embargo, el ambiente de la Ilustración Aragonesa empezaba a permear en la ciudad. Andresa tuvo la fortuna de recibir una educación inusual para su género, probablemente apoyada por su padre, quien entendía que las matemáticas eran esenciales para el comercio. Lo que nadie esperaba era que esa niña no solo aprendiera los números, sino que los dominara con una destreza pedagógica superior a la de los maestros de su tiempo.

El «Tyrocinio Arithmetico»: Matemáticas para la vida real

Con solo 17 años, Andresa escribió su obra maestra: el «Tyrocinio Arithmetico, Instrucción de las quatro reglas llanas».

A diferencia de los tratados académicos de la época, escritos en latín y llenos de teoría abstracta, el libro de Andresa era revolucionario por su carácter práctico. Estaba escrito en un lenguaje claro y directo, pensado para que la gente común —comerciantes, agricultores y artesanos de Aragón— pudiera aprender a manejar las cuentas de sus negocios, evitar engaños en los cambios de moneda y gestionar sus economías.

El libro abordaba sumas, restas, multiplicaciones y divisiones, pero aplicadas a problemas reales de pesas, medidas y monedas de la Corona de Aragón. Fue un temprano ejemplo de lo que hoy llamamos divulgación científica y transferencia de conocimiento a la sociedad.

El secreto del nombre: Casandro Mamés de La Marca y Araioa

Aquí reside una de las curiosidades más potentes de su historia. Andresa sabía que, por el simple hecho de ser mujer, su libro sería rechazado o ignorado por los círculos académicos. Para sortear la censura social, recurrió al ingenio matemático.

Publicó el libro bajo un pseudónimo masculino: Casandro Mamés de La Marca y Araioa. Si reordenamos las letras de este nombre (un anagrama perfecto), obtenemos su verdadera identidad: María Andresa Casamayor de La Coma.

Gracias a esta astucia, el libro recibió las licencias necesarias y pudo ser impreso. No fue hasta mucho tiempo después que los historiadores, tirando del hilo de este juego de palabras, confirmaron quién era la verdadera autora detrás de «Casandro».

Una segunda obra perdida y un final en la sombra

Sabemos, gracias al cronista y bibliógrafo aragonés Félix de Latassa, que Andresa escribió un segundo libro titulado «El Para sí solo», un manuscrito de aritmética avanzada de casi 400 páginas. Desgraciadamente, esta obra nunca llegó a imprenta y hoy se considera perdida.

A pesar de su brillante juventud, la vida de Andresa no fue fácil. Tras la muerte de su padre y el declive económico familiar, tuvo que trabajar para subsistir. Se cree que dedicó gran parte de su vida a la enseñanza de niñas en las escuelas públicas de la ciudad, posiblemente cobrando salarios muy inferiores a los de sus colegas masculinos. Murió en 1780 en Zaragoza, y fue enterrada en la Iglesia del Pilar, dejando un legado que tardaría siglos en ser reconocido.

El legado de Andresa hoy: Referente del 11F

Hoy, Aragón ha recuperado la memoria de su científica pionera. Una calle en Zaragoza, un colegio y un centro de educación llevan su nombre. Pero su mayor victoria es haberse convertido en un símbolo.

Cada año, durante la celebración del Día Internacional de la Mujer y la Niña en la Ciencia (11F), su nombre resuena en las aulas. Iniciativas como las que impulsa la Fundación Ibercivis o la Universidad de Zaragoza utilizan su figura para recordar a las niñas que la ciencia también es suya. Andresa rompió el techo de cristal cuando ni siquiera existía nombre para ello.

¿Sabías que…? El único ejemplar que se conserva de la primera edición del Tyrocinio Arithmetico está custodiado en la Biblioteca Nacional de España. Es una pequeña joya de bolsillo que demuestra que el talento científico en Aragón tiene raíces profundas y, desde el principio, nombre de mujer.

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¿Sabías que en Aragón reciclan las mascarillas usadas para convertir en peines y macetas?

El proyecto ‘WASAMASK’, liderado desde Aragón, logró validar a escala industrial el reciclaje de mascarillas FFP2 para fabricar componentes de alta calidad, demostrando que la economía circular es posible incluso con residuos sanitarios complejos.

Durante los momentos más duros de la pandemia, las mascarillas se convirtieron en nuestra primera línea de defensa, pero también en un desafío ambiental sin precedentes. Mientras el mundo se preguntaba qué hacer con millones de protecciones desechables, en los laboratorios del Instituto Tecnológico de Aragón (ITAINNOVA) en Zaragoza, un equipo de investigadores decidió buscar una solución científica.

El resultado fue un hito en la ingeniería de materiales: demostrar que es posible transformar un residuo sanitario en objetos cotidianos como peines, cepillos y macetas, e incluso en componentes técnicos para la industria.

WASAMASK: La ciencia detrás del reciclaje

Bajo el nombre de WASAMASK, este proyecto de investigación no se limitó a la teoría. El equipo de Materiales y Componentes de ITAINNOVA, liderado por la doctora Cristina Crespo, se enfrentó a un problema técnico complejo: las mascarillas no están hechas de un solo material. Combinan diferentes capas de polímeros (principalmente polipropileno), gomas elásticas y clips metálicos nasales.

La «magia» del reciclaje industrial reside en la capacidad de separar y purificar. El proceso desarrollado en Aragón validó un método que incluye:

  1. Desinfección segura: Garantizando la eliminación de cualquier carga biológica mediante tratamientos térmicos y químicos.

  2. Procesado mecánico: Separación de los metales y elásticos del cuerpo de la mascarilla.

  3. Obtención de granza: El tejido de polipropileno se tritura y extruye para convertirlo en pequeñas «perlas» de plástico reciclado, listas para ser inyectadas en moldes.

De Zaragoza a Irlanda del Norte: Una colaboración internacional

Para demostrar que este material reciclado tenía calidad comercial, ITAINNOVA colaboró con la empresa Denroy, líder en el sector de la inyección de plásticos en Irlanda del Norte, y la Universidad de Ulster.

El resultado fue tangible y sorprendente: se fabricaron miles de peines y cepillos para el cabello utilizando exclusivamente el plástico recuperado de las mascarillas. Las pruebas mecánicas confirmaron que estos productos mantenían la resistencia y flexibilidad necesarias para su uso diario, indistinguibles de los fabricados con plástico virgen.

Además de los artículos de higiene personal, la investigación validó el uso de este material para fabricar macetas y abrió la puerta a su uso en piezas de automoción (como soportes o carcasas interiores), un sector clave en la economía aragonesa que demanda constantemente materiales más sostenibles.

Un proyecto con reconocimiento Real

La relevancia de esta investigación trascendió los laboratorios. El trabajo realizado por el equipo de Cristina Crespo fue tan significativo que la investigadora recibió en 2021 la Condecoración de la Orden del Mérito Civil, otorgada por el Rey Felipe VI, reconociendo el compromiso de la ciencia aragonesa con los desafíos de la sociedad.

Además, el proyecto incluyó un estudio logístico junto a la Universidad de Zaragoza (Unizar) para proponer sistemas de recogida segura en farmacias. Los cálculos estimaron que, solo en la ciudad de Zaragoza, se podrían haber recuperado hasta 274 toneladas anuales de material, evitando la emisión de cientos de toneladas de CO2 a la atmósfera.

¿Por qué es importante hoy?

Aunque el uso masivo de mascarillas haya descendido, el legado de WASAMASK es fundamental para el futuro de Aragón. Ha demostrado que:

  1. Tenemos la tecnología propia para reintroducir residuos complejos en la cadena de valor.

  2. El polipropileno recuperado es una materia prima válida para la industria local.

  3. La colaboración público-privada (Centros Tecnológicos + Empresa) es capaz de resolver problemas medioambientales en tiempo récord.

¿Sabías que…? ITAINNOVA sigue aplicando este conocimiento en nuevos proyectos europeos para reciclar materiales aún más difíciles, como los composites utilizados en la aeronáutica o las palas de aerogeneradores, consolidando a Aragón como un nodo europeo de la economía circular.

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¿Sabías que los PFAS son “químicos eternos” y ya se están investigando formas de detectarlos mejor?

Desde la depuradora de La Almozara en Zaragoza hasta los laboratorios de nanociencia del CSIC, Aragón se posiciona como un territorio clave para combatir la contaminación invisible del siglo XXI.

Cuando pensamos en contaminación en Aragón, nuestra memoria histórica viaja inevitablemente al lindano en el río Gállego. Sin embargo, mientras seguimos gestionando ese legado, la comunidad científica aragonesa ya tiene la vista puesta en un nuevo desafío global mucho más sutil y omnipresente: los PFAS (sustancias perfluoroalquiladas y polifluoroalquiladas). Conocidos como «químicos eternos», estos compuestos ya están en el punto de mira de la Unión Europea y, lo que es más importante, en las placas de Petri de nuestros centros de investigación.

¿Por qué tu sartén antiadherente o tu ropa de montaña impermeable podrían estar relacionados con la calidad del agua del Ebro? La respuesta está en la química de la persistencia.

¿Qué son los PFAS y por qué preocupan en la Cuenca del Ebro?

Los PFAS son una familia de miles de compuestos químicos sintéticos que utilizamos a diario por sus propiedades increíbles: repelen el agua, la grasa y aguantan altas temperaturas. El problema reside en su enlace carbono-flúor, uno de los más fuertes de la naturaleza. Este enlace hace que, literalmente, no se degraden.

A diferencia de otros contaminantes que desaparecen con el tiempo, los PFAS se bioacumulan. Si llegan al río Ebro, no se disuelven; viajan, se depositan en los sedimentos o son ingeridos por la fauna acuática, entrando así en la cadena trófica.

En Aragón, la preocupación no es teórica. La nueva Directiva Europea de Aguas Residuales, que ha endurecido los controles recientemente, obliga a las ciudades a vigilar no solo los residuos clásicos, sino los llamados «contaminantes emergentes». Y aquí es donde nuestra comunidad ha decidido actuar.

Zaragoza: Banco de pruebas para el agua del futuro

La Estación de Depuración de Aguas Residuales (EDAR) de La Almozara se ha convertido en un punto estratégico. Ecociudad Zaragoza, la entidad que gestiona el saneamiento, colabora estrechamente con grupos de investigación de la Universidad de Zaragoza para monitorizar la presencia de nuevos contaminantes antes de que el agua regrese al Ebro.

Esta colaboración es vital porque las depuradoras convencionales no fueron diseñadas para filtrar moléculas tan pequeñas y persistentes como los PFAS. Por ello, Aragón, a través de entidades como el cluster ZINNAE, impulsa la innovación en tecnologías del agua, buscando sistemas que permitan retener estos compuestos químicos que a menudo viajan «escondidos» en microplásticos o disueltos en el caudal.

La ciencia aragonesa contra el «enemigo invisible»

Detectar PFAS es buscar una aguja en un pajar a nivel molecular. Son invisibles y sus concentraciones se miden en nanogramos, pero sus efectos potenciales en la salud son motivo de estudio global. Por eso, la detección requiere una tecnología de vanguardia que Aragón lleva años perfeccionando a través de sus institutos de referencia:

1. Nanotecnología para limpiar el agua (ICB-CSIC)

Si los métodos tradicionales no funcionan, hay que inventar nuevos materiales. En el Instituto de Carboquímica (ICB-CSIC), situado en el campus Río Ebro, se investiga con materiales avanzados de carbono y grafeno.

Sus líneas de investigación buscan ir un paso más allá de la simple filtración. El objetivo científico es desarrollar catalizadores capaces no solo de retener el contaminante, sino de destruirlo. A través de procesos químicos avanzados, se busca romper ese «enlace eterno» carbono-flúor y convertir la molécula tóxica en componentes inocuos, una solución que resolvería el problema de raíz.

2. Monitorización y diagnóstico (IUCA)

Por otro lado, el Instituto Universitario de Ciencias Ambientales de Aragón (IUCA) de la Universidad de Zaragoza juega un papel crucial. Sus investigadores del grupo de Análisis de Contaminantes trabajan para desarrollar métodos analíticos ultra-sensibles.

No se puede combatir lo que no se puede medir. Los estudios del IUCA sobre la calidad de las aguas superficiales y subterráneas proporcionan el mapa necesario para saber si estos compuestos están presentes en nuestros acuíferos, garantizando así la seguridad del agua de riego y de boca.

Del Lindano a los PFAS: La experiencia como grado

Aragón tiene una ventaja competitiva única, fruto de una situación histórica compleja. Nuestra larga lucha contra los residuos de lindano en Sabiñánigo nos ha convertido en referencia europea en la gestión de Contaminantes Orgánicos Persistentes (COPs).

Proyectos como LIFE SURFING, desarrollados en Aragón para tratar contaminantes densos, han generado un conocimiento técnico sobre oxidación química y barreras reactivas que ahora es valiosísimo para afrontar el reto de los PFAS. Los equipos de investigación aragoneses aplican décadas de experiencia en descontaminación compleja para proteger la cuenca del Ebro.

¿Qué nos depara el futuro?

La vanguardia investigadora, liderada por institutos como el INMA (Instituto de Nanociencia y Materiales de Aragón), avanza hacia la creación de sensores portátiles. El objetivo es desarrollar dispositivos nanotecnológicos que permitan detectar estos químicos en tiempo real, directamente en el campo, agilizando la toma de decisiones.

Mientras Europa debate restricciones sobre el uso de los PFAS, Aragón demuestra que la mejor defensa para nuestro medio ambiente es la ciencia de kilómetro cero.

¿Sabías que…? Aunque los PFAS se llaman «eternos», la economía circular podría tener una solución. Investigadores en Aragón están explorando el uso de carbones activados obtenidos a partir de residuos agrícolas locales (como huesos de frutas o cáscaras de almendra) para crear filtros sostenibles y económicos capaces de atrapar estos contaminantes del agua.

Fuentes

  • Contexto Legal (UE): Directiva sobre aguas de consumo y contaminantes emergentes (PFAS).

  • Investigación en ICB-CSIC (Zaragoza): Grupo de Conversión de Combustibles y Tecnologías Ambientales (investigan tratamiento de aguas con nanomateriales de carbono).

  • Investigación en INMA (Unizar): Grupo Análisis y Determinación de Compuestos en Medio Ambiente.

    • Web oficial INMA Unizar

    • https://iuca.unizar.es/investigacion/grupos-de-investigacion/analisis-y-determinacion-de-compuestos-organicos-e-inorganicos-en-medio-ambiente/

¿Sabías que Aragón lidera un proyecto europeo para proteger el patrimonio cultural del biodeterioro?

Galardonado proyecto europeo liderado desde Aragón para proteger el patrimonio cultural de la degradación. Investigadores del INMA (centro mixto del CSIC y la Universidad de Zaragoza) coordinarán una iniciativa internacional llamada CoNFine, cuyo objetivo es desarrollar tratamientos naturales basados en enzimas en nanopartículas y geles poliméricos capaces de frenar el biodeterioro, es decir, el daño que provocan microorganismos en edificios y restos arqueológicos.

El proyecto, financiado por la Unión Europea dentro de las ayudas Marie Skłodowska-Curie Actions, comenzará en enero de 2026 y se prolongará durante 36 meses.

Como primer paso, las nuevas formulaciones se probarán en condiciones extremas en el yacimiento arqueológico de Oxpemul, en la Reserva de la Biosfera de Calakmul (México), donde la elevada humedad y temperatura aceleran el deterioro. Si funcionan allí, la técnica se podrá adaptar para proteger patrimonio en cualquier lugar, incluyendo monumentos históricos en Aragón.

A diferencia de los biocidas tradicionales, habitualmente tóxicos y de impacto ambiental, estas nuevas soluciones buscan ser sostenibles, saludables y respetuosas con el medio ambiente.

Con este proyecto, Aragón aspira a convertirse en un referente mundial para la conservación sostenible del patrimonio cultural, combinando investigación avanzada, cooperación internacional y compromiso medioambiental.

¿Sabías que el CITA ha desarrollado un sistema pionero para evaluar montes según su uso productivo?

El Centro de Investigación y Tecnología Agroalimentaria de Aragón (CITA) ha presentado una nueva herramienta, dentro del marco del proyecto RECONECTA, que permite por primera vez, clasificar de forma visual y precisa el potencial de montes para distintos usos: producción de madera, biomasa, trufa, miel o setas.

Gracias a esta utilidad, los propietarios forestales pueden ver mapas de “potencialidad territorial” que muestran qué parcelas son más adecuadas para actividades de bioeconomía. Las zonas se clasifican con categorías como “alto”, “medio”, “bajo” o “no apto”. Para determinar el uso más viable en cada parcela, la herramienta analiza múltiples variables: clima, tipo de suelo, topografía, vegetación, pendiente, orientación, disponibilidad de agua y proximidad a accesos o infraestructuras.

La idea es que, con esta información, los propietarios puedan tomar decisiones informadas, optimizando sus recursos y promoviendo la bioeconomía local. Aunque la herramienta no reemplaza un análisis de campo en profundidad, sí sirve como una base clara y práctica para orientar la gestión forestal.

Por ahora, la herramienta ha sido aplicada a montes en las provincias de Cuenca, Soria y Teruel, donde muchos terrenos están abandonados o infrautilizados, y donde podría contribuir a reactivar el entorno rural mediante un uso sostenible de los recursos naturales.

¿Sabías que Aragón ha dado un paso decisivo hacia la modernización del sistema sanitario con la presentación del Atlas de Variaciones de la Práctica Médica?

El Gobierno de Aragón ha expuesto este jueves ante el pleno del Consejo Interterritorial del Sistema Nacional de Salud (CISNS) el Atlas de Variaciones de la Práctica Médica, una herramienta que, según sus impulsores, puede marcar un antes y un después en la forma de analizar y gestionar la atención sanitaria en España. El consejero de Sanidad, José Luis Bancalero Flores, presentó el proyecto acompañado por Enrique Bernal-Delgado, investigador senior del Instituto Aragonés de Ciencias de la Salud (IACS) y creador del Atlas, así como por la gerente del organismo, Elena Gonzalvo.

El Atlas, desarrollado por el IACS, se nutre de información proporcionada por los distintos servicios de salud autonómicos mediante acuerdos bilaterales. Esta base de datos permite comparar cómo se presta la atención sanitaria en cada territorio, identificando diferencias significativas en prácticas clínicas y resultados.

Bancalero destacó que el sistema cuenta con una metodología sólida que facilita “la detección de áreas de mejora y la identificación de buenas prácticas”, contribuyendo a la toma de decisiones tanto clínicas como organizativas y estratégicas. El objetivo es avanzar hacia servicios más eficaces, eficientes, seguros y equitativos.

Hacia una herramienta de referencia nacional

El consejero expresó su deseo de que el CISNS evalúe la posibilidad de convertir el Atlas en un recurso oficial a escala estatal. Según señaló, su potencial beneficiaría por igual a profesionales, gestores sanitarios y responsables de políticas públicas, al ofrecer una visión comparada del rendimiento del sistema en toda España.

A partir de esta presentación se abre un proceso para consensuar cómo se gestionará de forma compartida y cuáles serán los pasos para su implementación. “Desde Aragón, ya estamos contribuyendo con un instrumento que puede ayudar a transformar la sanidad del siglo XXI”, afirmó Bancalero.

Dos décadas de evolución

El Atlas nació a comienzos de los años 2000 como un proyecto de investigación que analizaba variaciones en la atención sanitaria en varias Comunidades Autónomas. En 2003, tras su experiencia académica en la Universidad de Dartmouth (Estados Unidos), Bernal-Delgado regresó a España y consolidó la iniciativa desde Aragón, convirtiéndola en un proyecto pionero por su enfoque y proyección.

Según su creador, el valor diferencial del Atlas radica en la aplicación continuada de métodos analíticos rigurosos, basados en datos clínicos y administrativos, que permiten detectar tendencias y orientar decisiones.

Un equipo multidisciplinar para un análisis exhaustivo

El trabajo del Atlas se apoya en técnicas avanzadas de análisis estadístico aplicadas a datos de todas las autonomías. Para ello cuenta con un equipo formado por especialistas en derecho, física, ingeniería informática y epidemiología. Entre sus tareas figuran la evaluación de políticas sanitarias, la protección del uso de datos sensibles y la elaboración de informes técnicos.

Además de su labor para las Comunidades Autónomas, el grupo colabora en proyectos del Ministerio de Sanidad y asesora a organismos internacionales como la Organización Mundial de la Salud (OMS) y la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE).

¿Sabías que han identificado cómo una pieza clave permite a ciertas bacterias interactuar con nuestro cuerpo?

Un equipo internacional de investigación, co-liderado por el Dr. Ramón Hurtado-Guerrero (investigador ARAID del Instituto de Biocomputación y Física de Sistemas Complejos – BIFI– de la Universidad de Zaragoza) y el Dr. Yoshiki Narimatsu (Universidad de Copenhague), ha descifrado la estructura y el mecanismo de una pieza fundamental que algunas bacterias utilizan para interactuar con nuestro organismo. La protagonista es X409, un módulo de la proteína mucinasa StcE, presente en la peligrosa bacteria Escherichia coli EHEC. El estudio, publicado en la revista Nature Communications, muestra cómo esta proteína se une de manera selectiva a regiones muy concretas de las mucinas humanas, las proteínas que componen el moco protector de nuestro cuerpo. Las mucinas recubren superficies como el intestino y las vías respiratorias, formando una capa resbaladiza que actúa como primera línea de defensa: atrapan microbios, los alimentan si son beneficiosos o los expulsan si son dañinos. Comprender cómo interactúan las bacterias con las mucinas es crucial para entender la salud y la enfermedad.

¿Qué es X409?

X409 funciona como un pequeño “módulo de anclaje” dentro de la mucinasa StcE. Esta enzima que secreta E. coli EHEC degrada las mucinas, facilitando la colonización intestinal durante una infección.

El equipo descubrió que X409 tiene una afinidad sorprendente por regiones densamente azucaradas de las mucinas, ya sea que los azúcares estén intactos, como en una persona sana, o recortados, como ocurre en ciertas enfermedades o durante el ataque de otras bacterias. Esta versatilidad lo convierte en una herramienta biotecnológica muy valiosa.

Hallazgo

Usando técnicas avanzadas como cristalografía de rayos X y resonancia magnética nuclear, los investigadores desvelaron tres secretos de este anclaje:

  1. Reconocimiento de un patrón específico: X409 no se une a cualquier azúcar. Detecta una secuencia concreta de aminoácidos en las mucinas (Serina-Treonina-Treonina-Treonina/Serina, STTT/S) decorada con azúcares, formando un “parche de sacáridos agrupados” que actúa como pista de aterrizaje.

  2. Flexibilidad estructural: La Serina inicial proporciona la flexibilidad necesaria para que el parche adopte la forma tridimensional que X409 puede reconocer.

  3. Anclaje inteligente y persistente: La proteína se fija con mayor fuerza si los azúcares están intactos, pero mantiene su unión incluso cuando otras bacterias degradan parcialmente la mucina, lo que le da a E. coli una ventaja para permanecer en la mucosa.

Importancia del descubrimiento

Este hallazgo abre nuevas posibilidades en medicina y biotecnología:

  • Diseño de fármacos: Conocer el mecanismo de anclaje permite desarrollar moléculas que bloqueen la fijación de bacterias patógenas a nuestras mucosas.

  • Herramientas de diagnóstico: X409 puede actuar como sonda molecular para detectar zonas densas en azúcares, que cambian en enfermedades como cáncer o inflamación intestinal.

  • Terapias dirigidas y biosensores: La proteína podría emplearse para llevar fármacos específicamente a tejidos ricos en mucinas, como intestino o pulmones.

Este estudio representa un paso crucial para entender la interacción entre microbios y huésped y ofrece nuevas estrategias para combatir infecciones y mejorar diagnósticos.

¿Sabías que una jornada técnica en Aragón reúne al sector cerealista y potencia la calidad del trigo blando?

El Área de Laboratorios de Análisis y Asistencia Tecnológica (ALAAT) del Centro de Investigación y Tecnología Agroalimentaria de Aragón (CITA) organizó recientemente en Zaragoza la “Jornada Técnica Calidad de Trigo: formación y transferencia al sector”. Este evento se enmarca en el proyecto FITE 2023 PAN DE TERUEL II y congregó a profesionales de toda la cadena cerealista de la provincia de Teruel.

El objetivo principal de esta jornada fue formar en técnicas analíticas especializadas y transferir conocimiento “in situ” sobre el control de calidad del trigo blando. Técnicos de cooperativas, agricultores y panaderos pudieron ver en los laboratorios del CITA cómo se aplican los métodos analíticos que determinan los parámetros de calidad del grano y la harina.

Impacto en los distintos eslabones de la cadena

  • Agricultores: conocieron cómo se evalúan sus granos, qué parámetros influyen en el destino comercial de su cosecha.
  • Panaderos: recibieron formación sobre factores que afectan la calidad del trigo como materia prima, lo que les apoyará en su elección y proceso de elaboración.
  • Molineros y laboratorios asociados: reforzaron metodologías y estrecharon vínculos con el equipo científico del CITA.

Participaron en el evento los responsables de ALAAT, Gloria Estopañán y Nuria Valero, junto con representantes del proyecto: técnicos de la cooperativa Cereales Teruel, agricultores de localidades como Cantavieja, Andorra, Cella y Villarquemado, la Asociación Provincial de Panaderos de Teruel y la empresa Harinas Barreda S.C.

Según Estopañán y Valero, “la jornada fue muy satisfactoria y cumplió los objetivos de formación previstos. Además sirvió como punto de encuentro para revisar tareas del proyecto y transferir resultados acumulados desde su inicio en julio de 2024”.

El proyecto PAN de Teruel II: valor local basado en calidad

El proyecto PAN de TERUEL II busca consolidar una cadena de valor provincial basada en trigo blando panificable. Su meta es fortalecer vínculos de mercado entre la producción cerealista local y la industria panadera, fomentando innovación y diferenciación local.

Las líneas principales en las que trabaja el proyecto incluyen:

  • Investigación en campo con cooperativas para mejorar sistemas de producción.
  • Transformación cerealista alineada con la demanda de la panadería.
  • Análisis de calidad de semillas, granos y harinas en laboratorio.
  • Evaluación de la composición nutricional de productos de panadería y repostería.
  • Generación de documentación técnica para asesoría especializada.

Con esta jornada, Aragón se posiciona como referente técnico en el control del trigo blando, al tiempo que impulsa el desarrollo regional del sector cerealista con conocimiento local, innovación y transferencia científica.

¿Sabías que Aragón lidera un proyecto europeo para frenar la contaminación por nitratos?

El Centro de Investigación y Tecnología Agroalimentaria de Aragón (CITA) ha puesto en marcha LIFE NITRAZENS, un ambicioso proyecto europeo que busca mitigar la contaminación por nitratos en el agua y fomentar prácticas agrícolas más sostenibles.

Con un presupuesto de casi 2 millones de euros, cofinanciado en un 60% por la Unión Europea, este programa tendrá una duración de tres años y contará con la participación de socios en España y Portugal. Aragón jugará un papel clave gracias al liderazgo de la investigadora María Ángeles Lorenzo, acompañada por un equipo del CITA que aportará conocimiento y experiencia en sistemas agrícolas y medioambientales.

El proyecto se centrará en:

  • Impulsar la ciencia ciudadana, involucrando a la población en la monitorización de los niveles de nitratos.
  • Aplicar buenas prácticas agrícolas para reducir el uso de fertilizantes contaminantes.
  • Crear una plataforma de intercambio de datos que facilite la gobernanza y la toma de decisiones.
  • Trabajar en seis zonas piloto de Aragón, incluyendo Monegros, Hoya de Huesca, Bajo Cinca y Maestrazgo, entre otras.

Además, se ampliará a Portugal, aplicando allí los avances logrados en la cuenca del río Mondego.

Desde Aragón Investiga queremos dar la enhorabuena al CITA y a todo su equipo, cuyo trabajo contribuirá a proteger la calidad del agua, la salud de las personas y el futuro del medio ambiente en nuestra comunidad y en toda Europa.

¿Sabías que en Aragón se investiga una nueva generación de nanopartículas para tratar el cáncer?

Un equipo multidisciplinar de la Universidad de Zaragoza, el Instituto de Nanociencia y Materiales de Aragón (INMA, CSIC-Unizar), el Instituto de Investigación Sanitaria Aragón (IIS Aragón) y el CIBER-BBN ha desarrollado nanopartículas bimetálicas capaces de evolucionar dentro del tumor y aplicar dos terapias sucesivas: primero química y después fototérmica.

Este avance, publicado en la revista Advanced Functional Materials, representa un nuevo enfoque en tratamientos oncológicos al combinar diferentes mecanismos de acción en una sola plataforma nanométrica.

Dos terapias en una sola nanopartícula

La innovación reside en la capacidad de estas nanopartículas de transformarse en el microentorno tumoral. Inicialmente liberan cobre, un metal que activa reacciones químicas que generan especies reactivas de oxígeno tóxicas para las células cancerígenas. Este proceso ocurre de manera selectiva gracias a las condiciones particulares del tumor, como su pH ligeramente ácido o la presencia elevada de glutatión.

Tras esta liberación, la nanopartícula cambia su estructura y se enriquece en platino, volviéndose especialmente sensible a la luz infrarroja. Esto permite aplicar una segunda terapia fototérmica: al irradiarlas, generan calor localizado que destruye más células tumorales y potencia el efecto del tratamiento anterior.

Resultados prometedores y próximos pasos

Los experimentos realizados en modelos celulares y animales han confirmado la eficacia de este enfoque combinado. Aunque se encuentra todavía en fase de prueba de concepto, los resultados abren la puerta a nuevas terapias más efectivas y menos invasivas para el tratamiento del cáncer.

Este proyecto se enmarca dentro del programa europeo CADENCE del European Research Council y ha contado con financiación adicional de la Asociación Española contra el Cáncer.

Colaboración científica aragonesa

Los autores principales del estudio son José Ignacio García-Peiró, María Sancho Albero, Andrea Mosseri, José Luis Hueso y Jesús Santamaría, pertenecientes al INMA (CSIC-Unizar). También han colaborado Rafael Contreras (Universidad de Granada) y Felipe Hornos (IDiBE, Elche).

Este trabajo refleja la capacidad de Aragón para liderar proyectos de investigación punteros en nanotecnología y biomedicina, con un impacto potencial en la salud global.