LiDAR y arqueología: el dron de Zaragoza que estudia Altamira sin tocarla

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LiDAR y arqueología: el dron de Zaragoza que estudia Altamira sin tocarla

LiDAR y arqueología: el dron de Zaragoza que estudia Altamira sin tocarla 1800 1200 Aragón Investiga

La tecnología LiDAR aplicada a la arqueología está cambiando la forma de estudiar espacios históricos, especialmente aquellos que son frágiles, difíciles de recorrer o imposibles de analizar con métodos tradicionales. Un ejemplo reciente llega desde la Universidad de Zaragoza, cuyos investigadores han participado en una intervención pionera en la cueva de Altamira, en Cantabria.

El equipo del Instituto de Patrimonio y Humanidades de la Universidad de Zaragoza ha volado por primera vez un dron con tecnología LiDAR-SLAM en la cueva de Altamira para reconstruir en 3D una pared rocosa inaccesible situada sobre la Sala de La Hoya. El objetivo de este trabajo no era intervenir sobre la cueva, sino mejorar su conocimiento y favorecer su conservación preventiva.

Qué es el LiDAR y por qué interesa a la arqueología

El LiDAR es una tecnología que utiliza pulsos láser para medir distancias y generar modelos tridimensionales de gran precisión. En arqueología, su valor está en que permite observar, medir y documentar espacios patrimoniales sin necesidad de tocarlos directamente.

Esto resulta especialmente importante cuando se trabaja en lugares sensibles, como cuevas con arte rupestre, yacimientos arqueológicos o zonas con riesgo de deterioro. En estos casos, cualquier intervención física puede alterar el entorno, por lo que disponer de herramientas de análisis no invasivas supone una ventaja clave.

La combinación de LiDAR con tecnología SLAM permite que el dispositivo se localice y construya un mapa del espacio al mismo tiempo. Gracias a ello, un dron puede desplazarse por entornos cerrados, irregulares o de difícil acceso y obtener datos muy precisos del lugar que está recorriendo.

En el caso de Altamira, esta tecnología permitió estudiar una pared alejada de la Sala de los Polícromos, donde se habían detectado grietas que era necesario controlar. Según la Universidad de Zaragoza, la investigación ha permitido reconstruir en 3D esta zona para garantizar una mejor conservación del espacio.

Un dron para mirar donde no se puede llegar

La cueva de Altamira es uno de los grandes referentes del arte paleolítico y un espacio de enorme valor patrimonial. Precisamente por eso, cualquier trabajo en su interior debe realizarse con la máxima precaución.

La dificultad de acceso a determinadas zonas de la cueva hace que técnicas como el LiDAR en arqueología cobren especial importancia. En lugar de acceder físicamente a un punto delicado, el dron puede capturar la información necesaria y generar una representación digital del espacio.

Este modelo 3D permite observar la estructura de la pared, analizar grietas y registrar posibles cambios a lo largo del tiempo. De esta forma, los investigadores pueden trabajar con información detallada sin aumentar la presión sobre el entorno original.

El estudio, publicado en la revista científica Drones, cuenta con investigadores del Instituto de Patrimonio y Humanidades de la Universidad de Zaragoza, junto con especialistas del Museo Nacional y Centro de Investigación de Altamira y de la Universidad de Cantabria.

LiDAR arqueología: conservar antes de intervenir

Uno de los grandes retos de la conservación del patrimonio es anticiparse al deterioro. No se trata únicamente de actuar cuando aparece un problema, sino de observar, medir y comprender cómo evoluciona un espacio con el paso del tiempo.

En ese sentido, la aplicación de LiDAR arqueología en Altamira permite avanzar hacia una conservación más preventiva. Si los investigadores pueden detectar cambios en la roca, controlar grietas o comparar modelos 3D en diferentes momentos, será más fácil tomar decisiones antes de que el daño sea mayor.

Además, este tipo de documentación digital puede servir para futuras investigaciones. Los modelos tridimensionales no solo ayudan a conservar, sino también a estudiar con más detalle espacios que, por su fragilidad, no pueden visitarse o analizarse de forma constante.

Una investigación de Zaragoza con impacto internacional

La participación de la Universidad de Zaragoza en este proyecto demuestra cómo la investigación desarrollada desde Aragón puede tener aplicación en espacios patrimoniales de relevancia internacional.

Este trabajo une tecnología, arqueología, conservación y documentación digital. También refuerza el papel de la Universidad de Zaragoza dentro del ecosistema científico aragonés, especialmente en proyectos donde la innovación tecnológica se pone al servicio del patrimonio cultural.

La investigación no solo aporta una herramienta útil para Altamira, sino que también abre la puerta a aplicar sistemas similares en otros espacios arqueológicos complejos. Cuevas, abrigos rupestres, yacimientos o estructuras históricas podrían beneficiarse de técnicas capaces de generar información precisa sin alterar el lugar estudiado.

Mirar el pasado sin tocarlo

Durante mucho tiempo, estudiar el patrimonio implicaba acercarse físicamente a él, medirlo de forma manual o intervenir directamente en el espacio. Hoy, tecnologías como el LiDAR permiten cambiar esa lógica.

El caso de Altamira muestra que es posible mirar el pasado con herramientas del presente y hacerlo de una manera respetuosa. Desde Zaragoza, esta investigación aporta una nueva forma de trabajar en arqueología: observar mejor, documentar con más precisión y reducir al mínimo el impacto sobre el patrimonio.

Por eso, el LiDAR aplicado a la arqueología no es solo una innovación técnica. Es también una forma de proteger aquello que queremos seguir conociendo en el futuro.

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