¿Sabías que un fármaco antiguo puede activar la “alarma” innata del cuerpo?

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¿Sabías que un fármaco antiguo puede activar la “alarma” innata del cuerpo?

¿Sabías que un fármaco antiguo puede activar la “alarma” innata del cuerpo? 480 360 Aragón Investiga

Imagina que tienes un botón de alarma dentro de cada célula. Un sistema que, cuando detecta peligro, activa la sirena, manda mensajes a las “patrullas” del cuerpo y prepara el terreno para defenderte. Pues bien: un fármaco viejo, de los de toda la vida en quimioterapia pediátrica, ha mostrado que puede pulsar esa alarma de forma directa. Y eso, en inmunología, es como descubrir que una llave antigua abre una puerta que ni sabías que existía.

Por qué la inmunidad innata es el “primer escudo”

Una noticia de la Universidad de Zaragoza cuenta que el tenipósido (un antitumoral usado desde hace décadas) podría tener un papel en inmunoterapia por su capacidad de activar una proteína clave en la respuesta inmune innata: STING.

¿Y qué tiene de especial la inmunidad innata? Es la defensa rápida: la que reacciona en minutos u horas cuando algo va mal. No es “la que aprende” como la adaptativa (anticuerpos y memoria a largo plazo), sino la que dice: “¡Alerta, aquí pasa algo!” y coordina los primeros golpes.

Tenipósido: de clásico de la quimioterapia a candidato para inmunoterapia

El descubrimiento “revaloriza” al tenipósido y recuerda que es un medicamento derivado de un producto natural, la podofilotoxina, utilizado para combatir la leucemia.

Durante años, cuando se hablaba de tenipósido, el foco estaba en su papel como antitumoral “clásico”. Ahora aparece un giro: además de lo que ya se sabía, podría estar tocando una vía inmunitaria muy potente.

Un origen “natural”: la podofilotoxina

Aquí hay un detalle bonito: muchas moléculas con historia médica vienen de la naturaleza. Es como si la biología llevara milenios haciendo “prototipos” y nosotros aprendiéramos a convertirlos en herramientas terapéuticas. En este caso, el tenipósido deriva de la podofilotoxina (de origen natural).

Qué lo hace interesante para reposicionamiento de fármacos

El “reposicionamiento” (o drug repurposing) es, básicamente, mirar el botiquín con ojos nuevos: ¿y si este fármaco sirve para otra cosa?

Según Unizar, el equipo realizó un cribado virtual de miles de compuestos ya aprobados y encontró que el tenipósido encajaba en STING, sugiriendo esa posibilidad de reutilización en inmunoterapia.

STING: la alarma interna de nuestras células

STING (siglas en inglés de Stimulator of Interferon Genes) es una proteína que funciona como un sensor/centralita dentro de la célula. Si detecta señales de peligro, por ejemplo, ADN “fuera de sitio”, activa rutas que terminan encendiendo genes defensivos, especialmente los relacionados con interferones.

Piensa en STING como un detector de humo: no apaga el fuego, pero dispara la alarma para que lleguen los bomberos.

Qué pasa cuando STING se activa

Cuando STING se activa, la célula desencadena una cascada de señales internas que acaban en la producción de moléculas defensivas. Unizar lo resume con una imagen muy clara: STING actúa como “sistema de alarma” y activa interferón, que protege frente a infecciones y tumores.

Interferón: el mensaje de “alerta general”

El interferón es como un aviso por WhatsApp al vecindario: “Ojo, hay intruso”. Es una familia de citoquinas (mensajeros) que preparan a células cercanas para resistir virus y, en ciertos contextos, ayudar a que el sistema inmune reconozca células tumorales.

ADN donde no toca: el detector de intrusos

Una de las formas “clásicas” de activar STING es a través de la proteína cGAS, que detecta ADN libre en el citoplasma (un sitio donde normalmente no debería estar). Unizar lo explica así: cGAS detecta ADN “fuera de los cromosomas”, produce cGAMP y activa STING.

En términos de metáfora: si aparece una llave tirada en el pasillo de casa, cGAS dice “esto no es normal” y enciende la alarma.

cGAMP, TBK1 e IRF3: el dominó molecular

En el artículo científico (Frontiers/PMC) se describe la activación del eje que termina en interferón beta (IFN-β), con marcadores como la fosforilación de TBK1 e IRF3 tras estimulación.

No hace falta memorizar siglas: quédate con la idea de “dominó”. Se activa una pieza, cae la siguiente, y al final se abre el grifo de interferones.

El giro del estudio: activación directa de STING por tenipósido

Aquí está el corazón del hallazgo: el nuevo estudio muestra que el tenipósido puede unirse directamente a STING y activarla sin necesidad de intermediarios como cGAS/cGAMP (al menos en ese tramo temprano y en ciertos modelos).

Traducción humana: no solo sería “provocar una señal que acaba activando STING”, sino tocar STING con el dedo.

Las pruebas: cribado virtual, calorimetría y mutantes

Unizar detalla el enfoque: primero el cribado virtual de miles de compuestos, luego confirmación en laboratorio de la unión y de la activación inmune en células humanas y de ratón, usando modelado molecular, calorimetría y ensayos funcionales.

El artículo en Frontiers añade el “cómo” metodológico: cribado virtual de alto rendimiento, confirmación de unión por calorimetría de titulación isotérmica (ITC) y validación con una variante mutante de STING incapaz de unir tenipósido.

Evidencia de unión (ITC)

La ITC es una técnica que, simplificando mucho, te dice si dos cosas se “pegan” y con qué fuerza. En el trabajo se usa para confirmar interacción directa entre tenipósido y el dominio de unión de STING.

Validación con STING mutante

Una prueba elegante es cambiar (mutar) STING para que no pueda unir el compuesto. Si al mutar se pierde la unión/actividad, refuerzas la idea de que era un “encaje” real y específico. Ese enfoque aparece descrito en el abstract de Frontiers.

El detalle curioso: dos moléculas encajando a la vez

El abstract de Frontiers menciona un modo de unión simétrico donde dos moléculas de tenipósido interactúan con STING.

Y en la versión en PMC se ve que realizan simulaciones/docking específicamente sobre la interacción de “dos unidades de tenipósido”.

¿Te lo imaginas como dos manos girando el mismo pomo a la vez? No es que “una llave” abra la puerta: es que parecen ser dos llaves sincronizadas.

Quién firma el hallazgo y dónde se publicó

La noticia de Unizar sitúa el hallazgo en Frontiers in Immunology y enlaza el trabajo: “STING activation by teniposide: a potential direct mechanism beyond cGAS stimulation”.

La colaboración: Unizar (BIFI/LACRIMA), CEU, Salamanca y Mount Sinai

Aquí no hay “un laboratorio aislado”, sino un equipo amplio: según Unizar, el estudio se coordinó desde la Universidad CEU San Pablo, participó el BIFI-Unizar (incluyendo el laboratorio LACRIMA dirigido por Adrián Velázquez Campoy), y colaboraron grupos de la Universidad de Salamanca y del Hospital Mount Sinai (Nueva York), entre otros.

La Cadena SER también recoge esta colaboración y la explica en clave divulgativa.

¿En qué podría ayudar esto en cáncer?

En cáncer, una de las grandes batallas es conseguir que el sistema inmune vea al tumor como enemigo. Algunas inmunoterapias (como los inhibidores de checkpoints) funcionan mejor si el entorno tumoral está “caliente” inmunológicamente. Activar STING puede ayudar a generar señales inflamatorias e interferones que favorezcan ese reconocimiento.

Ojo: esto no significa que “tenipósido sea la nueva inmunoterapia milagrosa”, sino que podría aportar una vía extra para modular esa activación.

Terapias combinadas: por qué el combo suena tan bien

Unizar cita a Estanislao Nistal Villán planteando que activar STING con un fármaco aprobado como tenipósido (y posibles análogos) podría integrarse en estrategias combinadas de inmunoterapia para mejorar el reconocimiento y eliminación de células cancerosas.

La idea de “combinar” tiene lógica: es como empujar una puerta pesada con dos fuerzas distintas: una abre el cerrojo (checkpoint), otra enciende la alarma (STING).

¿Y en infecciones? Interferón, antiviralidad y preguntas abiertas

La Cadena SER lo resume bien: activar STING desencadena interferón, una citoquina fundamental para preparar al organismo frente a virus, bacterias y células tumorales.

Si lo piensas, tiene sentido que una vía pensada para detectar ADN “extraño” sea clave en defensa frente a patógenos.

Cuándo el interferón puede ser demasiado

Pero… (siempre hay un “pero”) el interferón y la inflamación son herramientas potentes. En exceso, pueden causar efectos no deseados. Por eso, incluso si la vía es prometedora, la pregunta clínica real es: ¿cuándo, cuánto y en quién? La propia Cadena SER enfatiza la necesidad de estudiar seguridad, indicaciones y momentos adecuados.

Ventajas (reales) de reutilizar un fármaco antiguo

Que un fármaco sea “antiguo” suele implicar que conocemos mejor sus efectos adversos, su farmacología, sus límites… pero eso no convierte el uso en otra indicación en algo automático. La Cadena SER recuerda que la toxicidad es un aspecto a tener en cuenta y que el camino requiere pasos preclínicos y clínicos.

Tiempo y coste: atajos con cinturón de seguridad

Aun así, comparado con crear una molécula desde cero, reposicionar puede ser más rápido. Y aquí aparece un segundo beneficio que Unizar destaca: el hallazgo ofrece bases para diseñar nuevos fármacos que activen STING de forma controlada, buscando más seguridad y eficacia.

Los “peros” que no caben en un titular

Una cosa es activar STING en células en laboratorio y otra es administrar un antitumoral en un contexto distinto. La Cadena SER insiste: primero hay que definir en qué enfermedades, qué pacientes y en qué fase puede administrarse con seguridad.

En medicina, el “dónde” y el “cuánto” importan tanto como el “qué”.

Inflamación y riesgo de efectos no deseados

STING es una diana atractiva precisamente porque moviliza inflamación e interferones. Pero activar demasiado una vía inflamatoria puede salir caro. Por eso, el propio enfoque de Unizar pone el acento en activar STING de forma controlada (y en diseñar moduladores más selectivos).

Qué viene ahora: próximos pasos lógicos

Si el mecanismo directo se confirma y se afina, lo lógico es probar en modelos preclínicos qué tumores o infecciones podrían beneficiarse, con qué esquemas y con qué riesgos. No es glamour, pero es lo que convierte una idea en terapia.

Diseñar análogos más selectivos

Unizar menciona explícitamente que el hallazgo abre la puerta a diseñar análogos estructurales y fármacos que activen STING de forma más específica, optimizando eficacia y reduciendo efectos secundarios.

Aquí es donde la química médica se vuelve artesanía: ajustar la molécula como quien afina una guitarra, cuerda por cuerda.

Biomarcadores: quién podría beneficiarse

En inmunoterapia casi nunca hay “café para todos”. Lo potente sería identificar biomarcadores: tumores con baja señal interferón, entornos inmunológicamente fríos, perfiles donde activar STING tenga sentido… y, al revés, perfiles donde sería arriesgado.

Preguntas frecuentes (FAQs)

1) ¿Qué es exactamente STING y por qué importa tanto?

STING es una proteína intracelular clave en la inmunidad innata: cuando se activa, ayuda a disparar la producción de interferones y otras señales defensivas. Por eso se considera una diana atractiva en cáncer e infecciones.

2) ¿Qué tiene de nuevo que el tenipósido active STING?

Lo novedoso es la evidencia de que el tenipósido puede unirse directamente a STING y activar la vía de IFN-β de forma que puede ocurrir independientemente de cGAS/IFI16 en ciertas condiciones y tiempos tempranos.

3) ¿Significa esto que el tenipósido se usará pronto como inmunoterapia?

No necesariamente. El propio enfoque divulgativo subraya que hace falta determinar indicaciones, seguridad, dosis y avanzar por fases preclínicas y clínicas.

4) ¿Por qué es importante que sea un fármaco “ya aprobado”?

Porque suele haber más información previa sobre farmacología y toxicidad, lo que puede facilitar (con mucha cautela) el reposicionamiento y acelerar investigación comparado con una molécula nueva. Aun así, no elimina la necesidad de ensayos.

5) ¿Qué podría venir después de este descubrimiento?

Dos líneas claras: (1) probar en modelos preclínicos dónde aporta beneficio real; (2) diseñar análogos/moduladores más selectivos que activen STING de forma controlada para buscar mejores perfiles de seguridad y eficacia.

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