Del laboratorio al paciente: El I3A recibe fondos europeos para llevar al mercado un detector precoz de Párkinson
La ciencia aragonesa vuelve a demostrar su excelencia en Europa. El investigador Jaime Ibáñez, miembro del grupo BSiCoS (Interpretación Biológica y Simulación de Sistemas Complejos) del Instituto de Investigación en Ingeniería de Aragón (I3A), ha logrado una de las prestigiosas ayudas Proof of Concept (PoC) del Consejo Europeo de Investigación (ERC).
Este reconocimiento consolida el papel del I3A, que recientemente recibió la visita de la consejera de Educación y Ciencia, reafirmándose como la punta de lanza de la vanguardia tecnológica en nuestra comunidad.
El objetivo de esta nueva financiación es tan ambicioso como necesario: transformar una investigación teórica sobre el sistema nervioso en un dispositivo médico real capaz de diagnosticar y monitorizar la enfermedad de Parkinson de forma objetiva y rápida.
ParkEMG: Escuchar a los músculos para entender al cerebro
El nuevo proyecto, bautizado como ParkEMG, nace de los resultados de un éxito anterior: el proyecto ECHOES. Gracias a él, se estableció una base científica sobre una nueva forma de leer el cerebro a través de los músculos, tecnología que ahora se perfeccionará para uso clínico.
El reto es aplicar ese conocimiento para «escuchar» las señales eléctricas (electromiografía) y detectar anomalías invisibles al ojo humano.
¿Por qué es revolucionario?
Actualmente, el diagnóstico del Parkinson se basa en gran medida en la observación clínica (temblores, rigidez). La tecnología que propone el I3A busca cambiar esto:
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Objetividad: Utiliza algoritmos avanzados para analizar la señal, eliminando la subjetividad.
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Preocidad: Podría detectar alteraciones en la comunicación nervio-músculo antes de que los síntomas motores sean evidentes.
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Monitorización: Permitiría a los médicos ajustar la medicación basándose en datos precisos.
Este avance se suma a otros esfuerzos regionales, como el reciente proyecto del BIFI para la detección temprana del Parkinson, situando a Aragón como un nodo clave en la lucha contra las enfermedades neurodegenerativas.
El difícil salto a la empresa
Las ayudas Proof of Concept son vitales porque cubren el «valle de la muerte» de la innovación: el paso de tener un paper científico a tener un prototipo comercializable.
Con esta inyección económica, el equipo de Jaime Ibáñez podrá validar su tecnología en entornos clínicos reales y diseñar un plan de negocio para atraer inversores. Es un ejemplo de libro de transferencia tecnológica: devolver a la sociedad la inversión en ciencia en forma de salud.
Fuente principal:
https://i3a.unizar.es/es/noticias/investigadores-del-grupo-bsicos-logran-financiacion-europea-para-desarrollar-un