María Andresa Casamayor

La maga de los números

María Andresa Casamayor de la Coma, nacida en Zaragoza en 1720, fue una de las figuras más singulares del siglo XVIII español y la primera mujer en España que publicó un libro científico del que se conserva ejemplar. Creció en el seno de una familia de comerciantes textiles de origen francés, un ambiente culto y abierto que le permitió acceder a una formación poco habitual para las mujeres de su tiempo. Desde muy joven mostró una notable facilidad para el cálculo y el razonamiento matemático, habilidades que marcarían su vida y su legado.

A los diecisiete años escribió su obra más importante, Tyrocinio aritmético, un manual práctico destinado a enseñar las operaciones básicas —sumar, restar, multiplicar y dividir— a personas sin formación académica. Es por tanto la única científica española del siglo XVIII de la cual se conserva su obra, por lo cual el Tyrocinio aritmético es el primer manual científico escrito por una mujer en España.

Para evitar los prejuicios de la época, lo publicó bajo un seudónimo masculino formado como anagrama de su propio nombre: Casandro Mamés de la Marca y Araioa. El libro destaca por su claridad, su enfoque pedagógico y su utilidad para comerciantes, artesanos y estudiantes. Incluye numerosos ejemplos reales y tablas de pesos, medidas y monedas utilizadas en Aragón, lo que demuestra su profundo conocimiento del entorno económico y social. El único ejemplar de esta obra se conserva en la Biblioteca Nacional de España.

Además de esta obra, se sabe que escribió un segundo libro de matemáticas, hoy perdido, lo que confirma que su interés por la ciencia fue constante. Sin embargo, las limitaciones sociales impuestas a las mujeres impidieron que desarrollara una carrera científica formal. Aun así, dedicó gran parte de su vida a la enseñanza, trabajando como maestra de niñas en Zaragoza, donde transmitió su pasión por el conocimiento en un contexto en el que la educación femenina era muy restringida e intentó facilitar la instrucción de muchos que no podían lograrlo de otra manera.

María Andresa Casamayor murió en Zaragoza el 23 de octubre de 1780, dejando un legado que solo en tiempos recientes ha comenzado a ser reconocido. En 2018 fue incluida en La Tabla Periódica de las Científicas. Hoy se la considera una pionera de la educación científica femenina y un símbolo de la lucha por el acceso de las mujeres al conocimiento. Su vida demuestra que el talento y la determinación pueden abrir caminos incluso en épocas adversas, y su obra sigue siendo un testimonio valioso de la historia de las matemáticas en España.

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