¿Sabías que desde Zaragoza se han estudiado antiguos lagos en Marte?

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¿Sabías que desde Zaragoza se han estudiado antiguos lagos en Marte?

¿Sabías que desde Zaragoza se han estudiado antiguos lagos en Marte? 1500 791 Aragón Investiga

Marte es hoy un planeta frío, seco y aparentemente inhóspito. Sin embargo, su superficie conserva señales que indican que, hace miles de millones de años, el agua pudo tener un papel mucho más importante del que vemos en la actualidad.

Una investigación desarrollada por geólogos vinculados a la Universidad de Zaragoza ha hallado nuevas pistas sobre la existencia de antiguos lagos en Marte. El estudio se centra en una región del planeta rojo llamada Nepenthes Mensae, situada al noroeste del cráter Gale, donde trabaja el rover Curiosity de la NASA desde 2012.

El hallazgo ayuda a reconstruir cómo pudo ser Marte hace unos 3.700 millones de años, cuando determinadas zonas del planeta pudieron albergar agua líquida durante el tiempo suficiente como para dejar huellas visibles en el paisaje.

Señales geológicas que apuntan al agua

Para estudiar antiguos lagos marcianos, los investigadores no pueden analizar el terreno como lo harían en la Tierra. En su lugar, aplican conocimientos propios de las Ciencias y Tecnologías de la Tierra a imágenes, mapas, datos topográficos y modelos digitales de la superficie de Marte.

En este caso, el análisis geomorfológico permitió identificar depósitos sedimentarios en forma de abanico junto a antiguos valles fluviales, así como terrazas situadas en los límites de varias depresiones.

Estas formas del relieve son importantes porque pueden interpretarse como restos de antiguos deltas y plataformas costeras. Es decir, estructuras que, en la Tierra, suelen asociarse a la presencia de agua, ríos, lagos o líneas de costa.

La participación de Zaragoza

La investigación ha sido realizada por Ángel García-Arnay y Francisco Gutiérrez, del Departamento de Ciencias de la Tierra de la Universidad de Zaragoza y vinculados al Instituto Universitario de Investigación en Ciencias Ambientales de Aragón.

Desde Zaragoza, el trabajo aporta una mirada geológica al estudio de Marte. La clave está en interpretar las formas del relieve marciano y compararlas con procesos conocidos en la Tierra.

Este tipo de investigaciones demuestra cómo la geología terrestre puede ayudar a entender otros planetas. Al estudiar deltas, terrazas, depresiones y antiguos valles, los científicos pueden reconstruir paisajes que ya no existen, pero que dejaron señales en la superficie marciana.

¿Qué revelan estos antiguos lagos?

Los resultados sugieren que en la región de Nepenthes Mensae pudieron existir antiguos lagos potencialmente interconectados. Estos paleolagos habrían tenido líneas de costa relativamente estables y habrían perdurado el tiempo suficiente como para dejar una huella reconocible en el paisaje.

La datación de la superficie, realizada mediante el contaje de cráteres de impacto, sitúa estos lagos hace aproximadamente 3.700 millones de años, durante una etapa muy antigua de la historia de Marte.

Este dato es relevante porque ayuda a comprender mejor el papel que pudo tener el agua líquida en la evolución del planeta rojo. Marte no siempre fue como lo vemos hoy: su pasado pudo incluir ríos, lagos y ambientes más dinámicos.

¿Por qué es importante estudiar lagos en Marte?

Investigar antiguos lagos en Marte no solo sirve para reconstruir el paisaje del planeta. También ayuda a responder una de las grandes preguntas de la exploración espacial: si Marte tuvo condiciones compatibles con la habitabilidad en algún momento de su historia.

La presencia de agua líquida es un elemento clave en esa búsqueda. Por eso, cada indicio de antiguos sistemas fluviales o lacustres aporta información valiosa sobre el clima, la geología y la evolución temprana del planeta.

Además, estos estudios ayudan a contextualizar los hallazgos de misiones espaciales como Curiosity, que trabaja en el cercano cráter Gale y analiza rocas, sedimentos y señales del pasado marciano.

Marte visto desde la ciencia aragonesa

La investigación desarrollada desde Zaragoza muestra cómo la ciencia aragonesa también contribuye al conocimiento del sistema solar.

A través del análisis geológico y geomorfológico, los investigadores pueden estudiar Marte sin estar físicamente allí. Las imágenes orbitales, los modelos digitales y la comparación con paisajes terrestres permiten interpretar señales que hablan de un planeta muy diferente al actual.

En definitiva, este estudio recuerda que Marte aún guarda muchas pistas sobre su pasado. Y algunas de ellas se están interpretando desde Zaragoza, donde la investigación geológica ayuda a reconstruir la historia de antiguos lagos marcianos y el papel que pudo tener el agua en la evolución del planeta rojo.

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