Los lácteos forman parte de la alimentación cotidiana de muchas sociedades actuales. Leche, queso, yogur o mantequilla están presentes en nuestra dieta desde hace generaciones. Pero su consumo tiene una historia mucho más antigua de lo que podríamos imaginar.
Un estudio con participación de la Universidad de Zaragoza ha identificado evidencias directas del consumo y procesado de lácteos en el Pirineo Central hace 7.500 años, durante las primeras fases del Neolítico.
El hallazgo procede del análisis de restos conservados en recipientes cerámicos encontrados en dos yacimientos oscenses: la Cueva de Chaves, en Bastarás, y la Espluga de la Puyascada, en La Fueva. Estos restos permiten conocer mejor cómo se alimentaban las primeras comunidades ganaderas que habitaron las zonas de montaña del Pirineo.
¿Qué revela este hallazgo sobre los lácteos?
Durante mucho tiempo, se pensó que el consumo de lácteos en áreas montañosas como el Pirineo pudo haber llegado más tarde que en otras zonas. Sin embargo, esta investigación cuestiona esa idea y aporta varias claves:
- Los lácteos ya se consumían en el Pirineo aragonés durante una etapa muy temprana del Neolítico.
- Las comunidades neolíticas no solo criaban animales, sino que también aprovechaban recursos como la leche.
- La leche podía transformarse y almacenarse, lo que indica un conocimiento avanzado de los recursos ganaderos.
- El consumo de lácteos formaba parte de la economía doméstica, junto con otras actividades como la agricultura y la ganadería.
- El Pirineo no era un espacio aislado, sino un territorio donde las primeras comunidades adaptaron sus prácticas alimentarias al entorno de montaña.
La cerámica como pista del pasado
Uno de los aspectos más interesantes del estudio es la fuente de información utilizada: los recipientes cerámicos.
Las vasijas prehistóricas no solo sirven para estudiar formas, decoraciones o técnicas de fabricación. También pueden conservar restos microscópicos de los productos que contuvieron hace miles de años.
En este caso, los investigadores analizaron residuos orgánicos preservados en 36 recipientes cerámicos. Gracias a técnicas químicas e isotópicas, pudieron identificar grasas de origen animal y diferenciar si procedían de carne, vegetales o productos lácteos.
La participación de la Universidad de Zaragoza
La investigación ha contado con la participación de prehistoriadoras de la Universidad de Zaragoza, entre ellas Pilar Utrilla, vinculada al Instituto de Investigación en Patrimonio y Humanidades, y Lourdes Montes.
El estudio se ha desarrollado junto a especialistas de la Universidad Autónoma de Barcelona y la Universidad de Estrasburgo. Desde Aragón, la aportación científica es especialmente relevante porque los materiales proceden de yacimientos oscenses y están depositados en el Museo de Huesca.
La investigación permite conectar el patrimonio arqueológico aragonés con grandes preguntas sobre la alimentación, la ganadería y la organización social en la Prehistoria.
Dos yacimientos clave en Huesca
Los restos analizados proceden de la Cueva de Chaves, en Bastarás, y de la Espluga de la Puyascada, en La Fueva.
La presencia de evidencias de lácteos en ambos yacimientos indica que estas prácticas estaban presentes tanto en espacios prepirenaicos como en contextos más claramente pirenaicos.
Además, el estudio también identificó restos relacionados con productos derivados del cerdo, vegetales procesados y resina de pino, que probablemente se utilizaba para impermeabilizar el interior de los recipientes.
¿Qué nos dice sobre la vida en el Neolítico?
El Neolítico fue una etapa de grandes cambios. Las comunidades humanas comenzaron a practicar la agricultura y la ganadería, lo que transformó su forma de vivir, alimentarse y organizarse.
El consumo de lácteos aporta una pista importante sobre esa transformación. Para obtener leche de forma regular, era necesario criar animales, gestionar rebaños y conocer los ciclos productivos.
Los resultados del estudio respaldan la idea de que en el Pirineo Central existía una economía mixta, basada en la combinación de agricultura y ganadería. Los rebaños de ovejas habrían tenido un papel destacado como fuente de carne y leche.
Lácteos, ciencia y patrimonio aragonés
Esta investigación demuestra cómo el estudio científico del patrimonio puede revelar aspectos muy concretos de la vida cotidiana en el pasado.
A través de técnicas de análisis químico, restos invisibles a simple vista permiten saber qué alimentos se preparaban y consumían hace miles de años.
En definitiva, el hallazgo en el Pirineo aragonés muestra que el consumo de lácteos ya formaba parte de la vida de algunas comunidades hace 7.500 años. Y gracias a la participación de la Universidad de Zaragoza, el patrimonio arqueológico de Huesca aporta nuevas respuestas sobre cómo vivían y se alimentaban los primeros grupos neolíticos.